12/02/2026
Las tarjetas personales no murieron.
Solo dejaron de ser mediocres.
Hace algunos años creé un proyecto que se llamaba Te Dejo Mi Tarjeta.
Diseñaba e imprimía tarjetas con una obsesión clara: que fueran piezas de marca, no papelitos para repartir.
Las imprimía yo.
Las cortaba yo.
Armaba las cajas una por una.
Era casi artesanal.
Después llegó la hiper digitalización y muchos dijeron que la tarjeta ya no tenía sentido.
Yo creo que tiene más sentido que nunca.
En un mundo donde todo es link, perfil y scroll…
una pieza física bien pensada se vuelve memorable.
Una tarjeta bien diseñada:
• transmite nivel
• comunica criterio
• ordena tu identidad
• y deja una impresión que ningún PDF logra
Hoy, además, podemos sumarle QR, enlaces dinámicos, experiencias híbridas.
Lo físico ya no compite con lo digital: lo potencia.
Comparto algunos diseños premium de aquella etapa (negro, blanco, neto, limpio).
Más trabajos en .
Porque cuando todo comunica bien, hasta un pequeño rectángulo de papel puede decir mucho.