09/10/2019
El presidente Mauricio Macri anunció a través de su Twitter que los nuevos ingresos de la Beca Progresar serán solo para carreras “estratégicas” o como las llama el, “prioritarias”, además de que aumentará el monto a aquellxs estudiantes que aprueben todas las materias y tengan cierto promedio.
Cumplir con estas exigencias para poder permanecer en el programa no es tener una mirada inclusiva y de oportunidades, como tanto pregona el gobierno. Y mas teniendo en cuenta el contexto actual, de precarización laboral, de centenares de despidos y pérdida del poder adquisitivo. Se hace imposible que lxs jóvenes que trabajan, son padres y madres de familia, viajan, etc, puedan lograr los requisitos de “selección”.
Las políticas públicas del macrismo se apoyan sobre la idea de la “meritocracia” en la que prima el esfuerzo personal, la competencia por llegar, “pasar de año”. Nada tiene que ver esta mirada con la inclusión y entender a la educación como proceso colectivo.
“Meritocracia”, “esfuerzo personal” son conceptos propios del sistema empresarial privado y no de la educación pública. Además, las lógicas meritocráticas instalan en la sociedad un imaginario de selección, clasificación, discriminación con un tinte clasista hacia los que no “logran” cumplir con los requerimientos propuestos.
Las becas son un derecho social, que como tal deben ser pensadas bajo la perspectiva de inclusión teniendo en cuenta el contexto socioeconómico, cultural, étnico, territorial y de género de lxs jóvenes.