28/12/2020
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NUESTRA LILIANA PARRA.
La comunidad universitaria siente profundamente la partida de Clara Liliana Parra Zabala. Quienes la conocimos podemos dar fe de su valentía, su espíritu emprendedor, una capacidad única para hacer sueños realidad y la convicción diáfana que la comunicación era ese motor del desarrollo y el cambio social para la comunidad.
Cuando estuvo en el campo de batalla para construir cosas buenas demostró que los proyectos comunitarios podían beneficiar a muchos y marcó una línea de intervención con las comunidades de la frontera demostrando que la comunicación social era la semilla de la motivación, la integración y la clave estratégica para posicionar propuestas de bienestar.
Zuliana en cuerpo y alma llevaba con orgullo su municipio dónde dejó amigos, recuerdos, liderazgo y toda una tradición reconocida por adeptos y opositores. Porque Liliana entendía que la política movilizaba a las personas y generaba debate para transformaciones sociales, aceptando las contradicciones pero con una fe férrea en sus ideas. Siempre escuchó, siempre corrigió cuando tenía que hacerlo.
De la profe como la llamaban, no podemos decir nada porque sus estudiantes lo dicen todo, caritativa con algunos por no decir muchos, severa para corregir cuando era necesario hacerlo, orientadora y con la intuición de ver potenciales escondidos en aquellos que a veces eran ignorados y poco descubiertos en sus talentos y deseos de ser buenos profesionales.
De la colega podemos decirlo todo, sentido de responsabilidad, reconocimiento de las capacidades de los demás y humildad para pedir orientación cuando era necesario, impulsadora de iniciativas y proyectos, capacidad innata para trabajar en equipo y asumir los retos que a otros les parecían complicados, tediosos o que necesitaban mucha dedicación.
De la administrativa, aquella que le dió la oportunidad a gente joven, creadora de grupos de trabajo que respondían por las metas a cumplir no por la imposición sino por la mística que impregnaba.
De la amiga siempre lo mejor, amplia, amable, cómplice , muy nortesantandereana para sacarle punta a las pequeñas cosas que servían como pretexto para reírnos y pasarla bien.
Una amiga enamorada de la Universidad de Pamplona, excesivamente enamorada de su trabajo y de su familia como siempre lo manifestó.
En nombre de todos los que la pudimos conocer, hoy cuando ha partido al inevitable camino, a la inevitable cita, solo queda dar Gracias a Lili, un sentido abrazo de despedida y la nostalgia de no tenerte en forma física pero siempre en nuestros corazones.
Descansa en la Paz del Señor profe Lili.