08/05/2026
𝐋𝐀 𝐄𝐗𝐈𝐆𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 𝐄́𝐓𝐈𝐂𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎
𝑁𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑛𝑑𝑎𝑡𝑜, 𝑠𝑖𝑛𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑢𝑛 𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑎𝑚𝑜𝑟 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑜.
Cuidarse es un acto de preservar la confianza y de sostener la justicia. Como humanidad, estamos intentando resistir, y en el mejor de los casos, derribar los paradigmas que atentan contra la empatía, la ternura y la capacidad de amar a uno mismo y a los demás.
Cuando hablamos del cuidado solemos imaginar reglas, deberes, mandatos morales, tales como: “debes cuidarte”, “tienes que descansar”, “tienes que comer bien”.
Y claro, dicho así, el cuidado se vuelve una carga, una lista de obligaciones que uno cumple casi por inercia o por culpa. Y en el peor de los casos, nunca hay tiempo…
Pero el cuidado auténtico, el que transforma, el que permite la conexión con nuestra esencia, no nace de la obligación. Nace de un lugar mucho más profundo, el amor a uno mismo. Es acá donde surgen dos preguntas, que atenderemos en otro post ¿qué es amarse a uno mismo? ¿quién logra amarse a sí mismo?
Comprender la ética del cuidado no es sencillo, pero podemos iniciar reconociendo algo básico, la vida que habitamos es la única que tenemos, y merece ser tratada con dignidad.
𝐄𝐥 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐚𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨.
Cuidarse en estos tiempos no es un lujo, además de ser un acto de responsabilidad, es una prevención. Es importante saber que si no me cuido yo, ¿quién sostiene mi vida, mi palabra, mi presencia?
El cuidado ético implica reconocer que mi cuerpo no es una máquina, mi mente no es un depósito infinito, mi tiempo no es inagotable, mi energía no es eterna.
𝐄𝐥 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐩𝐨𝐥𝐢́𝐭𝐢𝐜𝐨
Cuidarse también es un acto político. Vivimos en sistemas que nos enseñan a rendir, a producir, a aguantar, a callar el cansancio. Sin embargo, podemos hacer conciencia en la importancia del descanso, lo que implica aprender a descansar.
𝐄𝐥 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐚𝐜𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐦𝐨𝐫.
El cuidado ético no se impone, se elige y se construye con conciencia.
El amor no es un sentimiento, es un compromiso que sobrepasa la emoción y su fugacidad. El amor es una conexión que se cuida y se alimenta, pero para esto se requieren dos cosas, conocimiento y esfuerzo orientado. El amor, en este caso, sería el cimiento que sostiene nuestra vida.
𝐂𝐮𝐢𝐝𝐚𝐫𝐬𝐞, 𝐞𝐬 𝐞𝐥𝐞𝐠𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐜𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐢́𝐚.
Decidir con conciencia, lo que construye, lo que me construye. Lo que elijo me acompañará, será parte de mi ¿quiero esto para mi vida?
El agradecimiento está ligado a la decisión, a las elecciones de cada día, si lo hago con conciencia, podré estar agradecido con que ha sucedido, lo que está sucediendo y lo que va a suceder.
𝐄𝐥 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐩𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐜𝐨𝐭𝐢𝐝𝐢𝐚𝐧𝐚.
Cuidarse es descansar como un hábito cotidiano, poner límites sin culpa, sin vergüenza, saber decir no puedo o no quiero hacer esto o aquello, saber pedir ayuda, no ayudar a quien no pide ayuda y esto está bien, elegir el ritmo y la calma antes que la prisa. Cuidarse es configurar un estilo de vida que fortalezca la conexión conmigo mismo, con los demás, con el entorno.
𝑆𝑖 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑡𝑒𝑥𝑡𝑜 𝑡𝑒 𝑟𝑒𝑠𝑜𝑛𝑜́, 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎́𝑟𝑡𝑒𝑙𝑜. 𝑄𝑢𝑖𝑧𝑎́ 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑢𝑒 𝑎 𝑎𝑙𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑜𝑦 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑎 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑟𝑑𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑎𝑚𝑏𝑖𝑒́𝑛 𝑚𝑒𝑟𝑒𝑐𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑎𝑛𝑠𝑜, 𝑑𝑖𝑔𝑛𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑡𝑒𝑟𝑛𝑢𝑟𝑎.