03/04/2020
, LA SORPRESA PERUANA.
Luego de la derrota sufrida por el ejército peruano en la llanura de Ingavi, el 18 de noviembre de 1,841, donde murió el mariscal Agustín Gamarra, se produjo un desconcierto de nuestro ejército, por existir desacuerdos en los mandos superiores situación que fue aprovechada por las fuerzas bolivianas que en su comienzo invadieron Puno, Tacna, Moquegua, Arica y Tarapacá, encontrándose después en el departamento de Puno al mando de Gral. Bollivian. Para continuar al Cusco con su avanzada en Lampa.
En estas circunstancias el Prefecto del Departamento de Puno Coronel Rudecindo Beltrán (natural de Santa Rosa), reorganizaba las fuerzas peruanas, para contener la invasión, incursionando en forma de guerrillas, impulsado por el patriotismo, táctica con la que se enfrenta a los invasores en Motoni, en las cercanías del pueblo de Pucara, donde fueron vencidos, con el consiguiente desbande de su tropa. Pero, como estos eran en número bastante superior, fácilmente se reorganizaban y continuaban su marcha esta vez con dirección a Azángaro, a fines del mes de marzo de 1,842 y continuaban a Asillo donde descansaban. Luego proseguían su marcha al pueblo de Orurillo, el 02 de abril del mismo año, al mando del coronel Landivar con el batallón en numero de 18 con más de 300 hombres, pasando por las pampas de la hacienda Posoconi, donde se dice que tuvieron algunos percances con la aparición de los toros bravos de esa hacienda.
Conocedor de los avances bolivianos el Coronel Beltrán, que hasta entonces había formado su pequeño cuartel en el pueblo de San Antón; envió un destacamento de 40 hombres al mando del Capitán Mariano Macedo (natural de Ayaviri y emparentado con familias orurilleñas), con el propósito de percatarse del movimiento del ejército boliviano y llegar a Ayaviri, para coordinar la resistencia. PERO LA SITUACION HACE QUE YA LAS FUERZAS INVASORAS HABIAN AVANZADO SU MARCHA Y SON VISTOS ENTRE Posoconi y Caluyo, por el Sargento Mayor de las Guardias Nacionales Don Pablo Pimentel (natural de Orurillo), que de inmediato da aviso al Capital Macedo, que con sus 40 hombres se encontraba en las proximidades del pueblo de Orurillo.
En la tarde del mismo día, los invasores llegaron a Orurillo, encontrando completamente tranquilo, sin indicios de resistencia, ya que sus habitantes a esas horas se encontraban en labores del campo. Toman local municipal, donde el Coronel Landivar dispone la ubicación de su comando y la disposición de los miembros de su ejército.
Mientras tanto Capitán Macedo, en forma oculta y sigilosa, junto con los Sargentos mayores de las Guardias naciones Pablo Pimentel y Francisco de Artajona, Sargentos Cataño y Ávila, Don Hipólito Valdez, Claudio Miranda, Manuel Valderrama y otros vecinos; toman acuerdos estratégicos, para sorprender en la noche al batallón invasor y es así que se informan minuciosamente el movimiento enemiga y resuelven atacar en la madrugada del 03 de abril, divididos en 04 secciones, disponiéndose el cierre de las bocacalles, por varones que solamente disponían de hondas, palos y otros objetos, previstos de cornetas y bombardas, y en parte alta que es Santa Bárbara, se aprovisionan de camaretas que detonando dan impresión de cañones.
Dada la orden de ataque por el Capitán Macedo, se oyen voces de mando de diferentes sitios, al constante repique de campanas, toque de cornetas, explosión de bombardas y camaretas, se crea una desesperante confusión en el ejército boliviano, siendo el ataque tenaz y violento por parte de los orurilleños, y en el fragor de la lucha los invasores fueron rápidamente dominados y casi diezmados, habiendo escapado algunos miembros de la caballería.
Obtenido el triunfo y ya al rayar el alba, quedaron prisioneros los jefes y oficiales del ejército vencido, entre ellos Coronel Landivar y los cadáveres fueron enterrados en diferentes sitios del pueblo.
En esta batalla sorpresiva, se cuenta que se presentaron momentos dramáticos, como el encuentro del Capitán Macedo con un oficial boliviano, con quien habían estado juntos cuando la confederación Perú-Boliviana, el oficial estaba normalmente herido, se dan el abrazo de despedida. También se hace referencia como anécdota al momento en el que el Sargento Ávila amarraba las manos de un Coronel boliviano, que dice: “No aprietes mucho Sargento” y este le contesta: “Es hora de apretar Coronel”. Igualmente, se cuenta, que los bolivianos que lograron escapar, desde Carmen Alto vieron una larga fila de cactus que crecían a la salida del pueblo, manifestaron que muchos eran soldados peruanos, por el color verde que presentan estas plantas.
Así mismo por el camino en la quebrada de Ajnuiri bajaban una larga fila de llamas adornadas y con latas cargadas que parecían soldados armados.
Los armamentos y pertrechos arrebatados al enemigo, fueron traslados al pueblo de San Antón, en llamas por los campesinos, para ser entregados al coronel Beltrán.
La sorpresa de Orurillo, entre otras, decide la completa derrota del ejército boliviano, contribuyendo en la negociación de Paz, con la firma del Tratado de 07 de Junio de 1,942.
Se hace referencia, que el Dr. Casimiro Ulloa. En escasas líneas manifiesta que “la brillante hecho de armas de Orurillo, causó la admiración de los vecinos” y se da la medalla de oro a los vencedores del Gobierno nacional, con el lema: “A LOS DEFENSORES DE LA NACION EN EL HEROICO DEPARTAMENTO DE PUNO”.
Se deduce que producida la situación conflictiva entre Chile y el Perú para levantar el espíritu patriótico de los pueblos sureños. Que siempre combatieron por la integridad y soberanía nacional, fueron revisados los documentos históricos militares encontrando la Sorpresa de Orurillo y sus consecuencias; por lo que se dicta y es promulgada la Ley del 03 de enero de 1,879, por el Presidente Don Mariano Ignacio Prado; elevado al pueblo de Orurillo a la categoría de “VILLA”, en justo reconocimiento de las valiosas acciones en defensa de la Patria; gracias a la valerosa intervención de los militares e hijos de este pueblo, que arriesgaron sus vidas, a cuyas memorias rendimos un justo y reverente homenaje. (Fuente: Revista Cultural “VILLA ORURILLO”).