07/11/2025
La universidad pública no es solo un espacio de aprendizaje, sino también un territorio de
memoria, de lucha y de construcción colectiva del conocimiento. Desde sus aulas,
auditorios y pasillos resuena la voz de generaciones que defendieron la educaión como
derecho y no como privilegio. Muchos pensadores, científicos y ciudadanos comprometidos
con el cambio social, convencidos de que el saber debe estar al servicio del pueblo, se
formaron en sus clases.
Nuestro panel, con forma de retablo, busca narrar esa historia viva. Al abrirlo, emerge una
representación de la Facultad de Ciencias Sociales: un espacio de debate, organización y
transformación. En tres dimensiones se despliega el movimiento estudiantil, con cuerpos en
marcha, consignas y miradas encendidas.
Una banderola colgada en la representación de la facultad, nos recuerda a José Carlos
Mariátegui y su mensaje profundo: “No es posible democratizar la enseñanza de un país sin
democratizar la economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política.” Esta
frase enlaza el pasado y el presente, recordándonos que la defensa de la universidad
pública es inseparable de la lucha por una sociedad más justa y equitativa.
En los paneles laterales, que actúan como las “Alas de la Memoria”, cada imagen y frase
representa los momentos de resistencia, las marchas, las tomas y la esperanza que han
mantenido encendida la llama del pensamiento crítico.
Hemos utilizado más de siete materiales (cartón, pintura, papel craft, fotografías, etc.). El
diseño de retablo no es un orden simple, sino que crea una narrativa tridimensional,
representando cómo la universidad abre sus puertas al pueblo, al conocimiento, la justicia y
la transformación social.
Defender la universidad pública es defender la autonomía, la investigación libre y el derecho
de todos a imaginar un futuro distinto. Es rechazar la mercantilización del saber