07/12/2016
Llega diciembre y, por supuesto, con las reuniones y despedidas de año también llega Navidad, Año Nuevo y se acerca la noche de Reyes. Estas fiestas son celebradas a lo largo de todo el mundo Occidental, y tienen un fuerte componente religioso. La Navidad es la celebración del nacimiento del Niño Jesús, y el Año Nuevo es el fin de un año según el calendario gregoriano, que fue propuesto por el Papa Gregorio XIII en 1582 y sustituye al calendario juliano, promovido por Julio César.
EL ÁRBOL DE NAVIDAD SE ARMA EL 8 DE DICIEMBRE,
DÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
El dogma de la Inmaculada Concepción de María, proclamado por Pío IX el 8 de diciembre de 1854 dice que: “María, por un privilegio único, fue preservada de la mancha original desde el primer instante de su concepción”.
La Virgen María fue "dotada por Dios con dones a la medida de su misión tan importante" (Lumen Gentium). El Arcángel Gabriel pudo saludarla como "llena de gracia" porque ella estaba totalmente llena de la Gracia de Dios, llena del Espíritu Santo.
No hay Jesús sin María, y «María es siempre el camino que conduce a Cristo» (Pablo VI). No se puede concebir un amor a María, que no germine en un amor a Cristo. Consciente de su puesto de Medianera de todas las gracias, está siempre a total disposición de los seres humanos. Ella fue la que sirvió de enlace, para que Dios bajase al mundo y sigue siendo el acceso que tienen los hombres para llegar a Dios.
Tanto el Europa como en América, la festividad de la “Inmaculada Concepción” pasó a ser la más popular y solemne de la Virgen María.
La tradición de armar el árbol de Navidad el día de la Inmaculada Concepción es típica de Italia y se ha difundido a países como Argentina, donde hay gran cantidad de inmigrantes italianos. A su vez, desde Argentina, la tradición se ha expandido a casi todo América del Sur.
No obstante, hay varias leyendas…
LEYENDA NÓRDICA
Una de ellas cuenta que cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que esas comunidades celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol de roble, en la fecha próxima a la Navidad Católica.
Este árbol, vinculado a celebraciones paganas, simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los mu***os).
Luego, con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado. Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas.
Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo, como luz del mundo. A medida que pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos como los actuales.
Además, las guirnaldas representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.
En la cosmovisión Católica, la forma triangular del árbol representa a la Santísima Trinidad, que significa Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu, las tres manifestaciones de Dios.
LEYENDA DEL NIÑO
Una leyenda europea dice que el árbol de Navidad tuvo su origen una fría noche de invierno, cuando un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
LEYENDA DE LUTERO
La tradición cristiana tomó un simbolismo de las comunidades celtas, aunque con especies arbóreas propias. Martín Lutero, uno de los padres de la reforma en el Cristianismo, fue quien impuso los árboles de Navidad, hacia el año 1.500, pero en vez de roble, de pino.
La leyenda cuenta que Lutero, caminando de regreso a su casa una noche de invierno, fue sorprendido por el brillo de las estrellas entre los árboles. Quiso entonces reproducir esa escena en su hogar, colocó un rama de árbol de pino en una habitación, y le instaló alambres en sus ramas para sostener velas encendidas. La tradicional estrella en la parte más alta del árbol representa la estrella de Belén y simboliza la fe del Cristianismo. Los adornos, que se cree que originalmente eran manzanas, representan el pecado original y las tentaciones, y las luces (velas, inicialmente) representan la luz de Jesucristo.
En la Argentina se armó por primera vez en 1807, según relata los diarios de esa época. El 8 de diciembre de ese año un irlandés, que deseaba recordar las costumbres de su país, decoró un pino en una plaza pública.
No hay una única versión sobre qué simboliza el árbol de Navidad. Sin embargo la versión más aceptada es que el árbol simboliza la vida, el universo y el amor de Dios, y se arma el día en que San Joaquín y Santa Ana concibieron a la Virgen María, que fue quien trajo al mundo a Jesús.
.UB