21/04/2026
𝑳𝒂 𝑷𝒂𝒛 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒎𝒊𝒏𝒐 𝒚 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒄𝒊𝒔𝒄𝒐 𝒆𝒍 𝑭𝒂𝒓𝒐
Hay voces que no solo se escuchan: se vuelven camino. Para mí, la voz de PAPA FRANCISCO es una de ellas, ante tanta violencia, discriminación y no tolerancia, sus palabras me inspiran, me orientan y, muchas veces, me devuelven la calma. Escucharlo me da paz. En sus gestos y en sus enseñanzas encuentro una invitación profunda a vivir de otro modo: con más humanidad, más compromiso y más amor.
Cada día intento, con humildad, hacer vida en mi mente, en mi espíritu y en mi cuerpo aquello que él nos recuerda: que la transformación del mundo comienza por la transformación de uno mismo. No es fácil. Pero es posible. Y vale intentarlo.
Quiero ser una persona seria y comprometida con lo que hago, pero también profundamente amorosa en la manera de hacerlo. Porque, como nos recuerda el Papa Francisco, “nadie se salva solo; únicamente es posible salvarse juntos”. Y también porque creo, como él afirma en Fratelli Tutti, que “la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal y de las pequeñas seguridades”.
Mi deseo más profundo es transformarme para poder transformar. Trabajar todos los días, en lo pequeño y en lo grande, por una sociedad más justa, más humana, más fraterna. Una sociedad que cobije con amor y esperanza a mi hija, a mi esposo, a mis estudiantes, a mis sobrinos, a mis hermanas, a cada persona que vendrá después de nosotros. Una sociedad que no cierre puertas, sino que abra posibilidades.
Por eso entiendo con claridad que el cambio comienza por mí. En mis decisiones cotidianas, en mis palabras, en la forma en que enseño, en la forma en que acompaño.
Camino con gratitud:
por mi mamá, que siempre está; por mi hija, que todos los días me enseña a mirar el mundo con ojos nuevos;
por mis estudiantes, que me desafían y me inspiran;
por mi familia, que me sostiene; y por mis compañeros y compañeras, con quienes construimos cada día.
Porque, como dice el Papa Francisco, “el tiempo es superior al espacio”: lo importante no es ocupar lugares, sino iniciar procesos que siembren esperanza en el corazón de nuestra comunidad.
Ese es el camino que quiero recorrer. Con convicción, con ternura y con esperanza. 🤍