23/07/2024
Malnutrición de más del 47% en las niñeces que concurren a comedores
en Mar del Plata y Batán
Según el Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN) que desarrolló el Isepci durante el cuarto trimestre de 2023, la malnutrición alcanzó al 47,1% en niños, niñas y adolescentes que asisten a comedores comunitarios en el Partido de General Pueyrredon. En el grupo etario que abarca de los 6 a los 10 años, los indicadores de malnutrición superan el 55%. Gran preocupación por la situación actual en torno a la falta de políticas alimentarias.
En el transcurso del cuarto trimestre de 2024, el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), en conjunto con Libres del Sur, llevó adelante la construcción del INDICADOR BARRIAL DE SITUACIÓN NUTRICIONAL (IBSN), una herramienta que permite realizar la detección precoz de malnutrición a niñas, niños y adolescentes que asisten a merenderos y comedores comunitarios. Este trabajo que comenzó en 2016, a fines del año pasado permitió relevar a 1811 niños, niñas y adolescentes, que asisten a 36 comedores y merenderos distribuidos en 33 barrios del Partido de General Pueyrredón.
El Director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) en Mar del Plata, Rodrigo Blanco, afirmó: “Los resultados del IBSN ponen de relieve las problemáticas profundas de nuestra realidad actual, que deberían ser la prioridad de las políticas públicas. La realización de esta Investigación Acción Participativa en barrios populares de las ciudades de Mar del Plata y Batán, nos ha permitido observar que en los niños, niñas y adolescentes de 0 a 18 años relevados, están presentes significativos valores de malnutrición en todos los grupos etarios. Genera honda preocupación los 47,1% de malnutrición sobre un total relevado de 1665 niños, niñas y adolescentes de 2 a 18 años. De ese total, presentan sobrepeso un 22,5% y obesidad un 23,2%. Mientras que el indicador de déficit por bajo peso muestra un 1,3%, y en riesgo de bajo peso casi 2,3% de la población relevada. Cuando distinguimos grupos etarios encontramos algunas diferencias: en el grupo de 2 a 6 años, el 34% relevado presenta malnutrición; en el grupo de 6 a 10 años, más de la mitad (55,5%) presentan malnutrición; y en los adolescentes de 10 a 18 años, el 50.6% está alcanzado por alguna variante de malnutrición.”
“Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil y juvenil se ha consolidado en alrededor de la mitad de la niñez y adolescencia de los barrios populares, sobre todo entre los 6 y 18 años, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios” agregó Rodrigo Blanco.
El informe arroja también cifras preocupantes respecto de la situación nutricional de los lactantes: el 41,1% relevado entre 0 a 2 años, se ubica en algunas de las variantes de malnutrición. De acuerdo a la síntesis de resultados presentada por el instituto Isepci, las causas, en la mayoría de los casos, son factores modificables durante el embarazo (bajo o alto peso del niño/a al nacer, ganancia de peso excesiva de la madre, diabetes durante el embarazo), complementación de la lactancia materna con otras leches de manera temprana (en muchos casos por la necesidad de la madre de salir al mercado laboral precarizada sin contar con la posibilidad de amamantar al lactante) o causas prevenibles durante los primeros meses de vida (consumo de alimentos con alto contenido calórico pero bajo valor nutricional, complementación inadecuada de la lactancia materna). Esto evidencia un grave déficit en el acceso al sistema sanitario de las madres durante el embarazo y los primeros meses de vida de los lactantes.
En relación al indicador talla/edad, indica el informe presentado que se observa baja talla el 5,2% y riesgo de baja talla, el 5,6% de la población de 2 a 18 años relevada, incrementándose esa cifra en el grupo de lactantes (asciende al 25,9%), sumado a un 11,9% de riesgo de baja talla. “Aunque las causas son variadas, la principal sigue siendo la desnutrición crónica, es decir, niños y niñas que durante largos períodos de su vida no han recibido los nutrientes necesarios para tener un desarrollo acorde. Puede ser debido tanto a falta de aporte alimentario como a procesos infecciosos crónicos que produzcan esta situación u otras enfermedades. De cualquier modo, la ineficacia del sistema sanitario para detectarlos y tratarlos nos habla de que no solo las estrategias de prevención y promoción están fallando, sino también el derecho de esta población a acceder a una atención oportuna” explicó Lorena Quiroga, quien coordina el equipo territorial encargado de los relevamientos, y es la referente del área de Salud Colectiva del Movimiento Libres del Sur.
Quiroga sostuvo que “la vulnerabilidad nutricional en la que se encuentra la población que asiste a copas de leche, merenderos y comedores comunitarios, abre las puertas a enfermedades tanto en lo inmediato como en la edad adulta. Asimismo, estos aspectos situacionales relevados limitan su crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida. Todos estos niños, niñas y adolescentes integran grupos familiares afectados por múltiples vulnerabilidades. Destacándose como uno de los principales condicionantes, los límites que imponen los reducidos ingresos de que disponen para alimentarse, donde no hay elección ni posibilidad de acceder a una alimentación adecuada en cantidad ni calidad, con los requerimientos nutricionales para el periodo de crecimiento.”
El informe del Isepci sostiene asimismo que el aumento sostenido del precio de los productos frescos (carnes, lácteos, frutas y verduras) agravó la tendencia del reemplazo de alimentos nutritivos por alimentos rendidores en las mesas de los hogares más humildes. Así, mientras baja la ingesta de proteínas, hierro, calcio y vitaminas, sube la de hidratos de carbono y grasas. Al mismo tiempo, se consolida la situación de la preocupante adaptación de la dieta de la niñez a la de los adultos, sin complementar con productos necesarios para su desarrollo durante la lactancia y primera infancia principalmente.
Rodrigo Blanco, director a nivel local del Isepci, sostuvo: “De este modo, el proceso inflacionario, la caída del empleo, el cierre de comercios y pymes, la menor posibilidad de realizar changas impactaron fuertemente en los sectores populares, comprometiendo aún más las posibilidades de las familias de cubrir la canasta básica de alimentos. Profundiza esta situación el muy preocupante experimento que el gobierno está haciendo con el Ministerio de Capital Humano. Pasamos de un modelo de política social construido por años, guiado por la concepción de que la presencia del Estado junto a la comunidad organizada aporta a garantizar derechos, a una concepción en donde el individuo es un eslabón más del mercado y debe arreglárselas para sobrevivir.”
En este sentido Lorena Quiroga agregó: “Toda esta situación tiene el agravante, en la actualidad, de que un Estado mínimo en la política social, terceriza la mayoría de sus funciones de asistencia en fundaciones antiderechos que responsabilizan a las mujeres de las familias por la pobreza, ya que desde este enfoque la indigencia y la desnutrición son "enfermedades culturales". Proponen entonces la entrega de alimentos del Estado tutelando a las madres, imponiéndoles la demostración de valores morales conservadores, alejados de la perspectiva de género y de derechos en la crianza. A la par, denigra a las organizaciones sociales intentando desarticularlas con todas las herramientas que el gobierno tiene a mano. Resulta urgente en estas circunstancias que el Estado asuma un rol activo en la promoción de una alimentación saludable y del acceso a la salud integral. Instituir iniciativas que interpelen los programas alimentarios existentes, que formulen políticas preventivas de detección precoz de malnutrición, como así también acompañar el crecimiento con políticas que incidan en los factores modificables, que preserven la salud integral de niñxs y adolescentes. Ante el incumplimiento de las obligaciones del Estado, continúa siendo la comunidad organizada la que intenta dar respuesta a la extendida problemática alimentaria de la población.”
Así, sobre la actualidad de la política social expresó Quiroga: “La hiperconcentración de funciones en el Ministerio de Capital Humano, la no designación de funcionarios y la desorientación de muchos de ellos, ha vuelto más burocrático lo poco que sigue en pie. Es el Ministerio con mayor cantidad de despidos y mayor rotación de funcionarios. Se desfinanciaron más de una decena de programas que sostenían situaciones críticas de familias en situación de indigencia y particularmente en el programa primeros años que acompañaba la crianza, se desvinculó a casi la mitad de los y las trabajadoras. Está claro que este modelo nos hace retroceder décadas en los consensos que ganamos como sociedad. Luchas que nos tuvo y nos tiene como protagonistas a las mujeres de los barrios populares, que aprendimos que para alimentar y educar a nuestros hijos e hijas tenemos que organizarnos. El agravamiento de la situación social que vemos en los barrios, se ha acelerado de manera inusitada en los últimos meses. Las redes entre vecinos organizados nos permiten sobrevivir, pero no nos vamos a conformar, porque también aprendimos que la responsabilidad estatal es indelegable y la vamos a seguir exigiendo.”
Contacto: Lorena Quiroga
(Área de Salud Colectiva del Libres del Sur General Pueyrredon ) 223-5429868
Se adjunta informe completo del relevamiento.