La creación de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad de Guayaquil, en el año 1944 sentó pautas importantes en la enseñanza universitaria y en particular en la formación de los futuros docentes. Sin embargo, las fuentes localizadas revelan, durante sus primeras décadas, un magro número de acciones desplegadas en el ámbito de la Educación Continua. La situació
n apenas cambió hasta los años ochenta, pese al auge de la profesionalización docente en América Latina y el Caribe. Gracias a las exigencias de los gremios del magisterio, en la década de los noventa se dieron grandes pasos con relación a la superación y capacitación del personal docente en el país. Nuestra noble Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la educación está dedicada a la búsqueda de la verdad; es guardiana de la historia de nuestra localidad, de los diferentes cambios y paradigmas de nuestro sistema educativo, ofreciendo profesionales de la educación altamente capacitados y competentes para desarrollarse con eficiencia en nuestro sistema educativo. Su misión principal consiste en formar a las nuevas generaciones en la dialéctica de conservar y transformar, en la práctica profesional ética y responsable que dé como resultado beneficios para la sociedad y para la nación. En la facultad se enseña lo establecido y demostrado junto con lo nuevo, con la vanguardia del conocimiento. Es por ello que en sus aulas y laboratorios se combina la enseñanza con la investigación y se difunde el saber. La Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación lo es, justamente, porque en ella se conjugan la enseñanza, la investigación y la difusión del conocimiento. Esta noble institución tiene como función preparar individuos de mente libre y universal, capaces de pensar, de decidir y de actuar por sí mismos; capaces de ser crítico y autocritico, con determinación y con liderazgo. Nuestro legado es infinito, aunque pudiera parecer una contradicción, la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, es una institución joven pero adulta. Sus egresados son muestra de la juventud, del entusiasmo y de la pujanza de la institución que los formó. Al mismo tiempo, sus conocimientos y su profesionalismo son prueba de la madurez alcanzada en nuestras aulas. A futuro, es claro que el camino ofrece múltiples horizontes.
“El propósito de la educación es reemplazar una mente vacía con una abierta.” Malcolm Forbes