21/06/2026
José Galindo no llegó a ASPACE Badajoz porque le tocó. Llegó porque vio a su hija Carmen y entendió que su vida tenía que servir para algo más grande.
Y desde ese día, no paró.
Durante décadas fue nuestra columna. No el presidente de los discursos, sino el hombre que cogía el teléfono, que escuchaba a las familias, que no dejaba que nadie se sintiera solo. El que decía de sí mismo, con esa humildad que lo hacía enorme, que era “un hombre normal: casado, padre de tres hijas.”
Normal. Como si eso fuera poco.
Hoy ASPACE Badajoz lo llora y lo celebra al mismo tiempo. Porque José nos enseñó que el trabajo no termina, que las puertas no se cierran, que cada persona con discapacidad merece un mundo que esté a su altura.
Seguiremos. Porque eso es lo que él hubiera querido. Porque eso es lo que nos enseñó.
Gracias, José. Por cada familia que sostuviste. Por cada ilusión que no dejaste caer. Por haber elegido, cada día, estar.
ASPACE Badajoz