15/06/2026
Deusto celebra este mes de junio la finalización de los estudios de la 1ª promoción de su grado en Medicina. El grupo comenzó en septiembre de 2020 una carrera que se ha caracterizado por una metodología innovadora, infraestructuras de vanguardia, prácticas a lo largo de toda la carrera y un enfoque centrado en el cuidado al paciente y atención a la persona. La implantación de esta formación marcó el inicio de “una nueva era” para la institución con la apuesta estratégica y decidida por la Facultad de Ciencias de la Salud.
A diferencia de los modelos tradicionales, el alumnado de Medicina de Deusto se ha formado mediante el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP). Esta metodología les ha permitido construir su conocimiento resolviendo casos clínicos reales en grupos reducidos de 10 personas, fomentando desde el primer día el análisis crítico, el trabajo en equipo y las habilidades de comunicación. Para ello, han contado con instalaciones de última generación dentro del edificio DeustoBio, que incluye un hospital virtual y laboratorios como el Rosalind Franklin, diseñados para el aprendizaje práctico y la simulación clínica.
Gracias a estos espacios de vanguardia y los convenios con hospitales, como el Grupo IMQ (Igualatorio Médico Quirúrgico), centros de salud y centros de investigación, como el CIC bioGUNE y CIC biomaGUNE, los médicos y médicas de Deusto han hecho prácticas durante todo el grado.
Como complemento, durante el verano, la promoción ha realizado prácticas no curriculares. Muchas de ellas se han desarrollado en 4ª curso, en países extracomunitarios, con especial enfoque en Latinoamérica, lo que hace que el grupo destaque por su proyección internacional. A través de esta experiencia, la Universidad de Deusto busca que el alumnado de Medicina tenga una perspectiva más amplia de su trabajo y adquiera competencias fundamentales para el desempeño de su futura labor profesional, como el trabajo en equipo, la solidaridad o la atención a la diversidad. La idea es que entiendan que “la salud no tiene fronteras” y que estén capacitados para trabajar en entornos globales, con sistemas sanitarios y realidades distintas que exigen salir de la zona de confort porque es precisamente ahí “donde se forja el carácter de un gran médico y una gran médica”. Todo ello, sin olvidar el entorno más cercano, para lo cual han podido optar a realizar parte de sus estudios en euskera de cara a dar respuestas a las necesidades lingüísticas de pacientes a nivel local/territorial.