22/02/2026
Extracto del texto de la presentación oficial del cartel de la Semana Santa de Fernán Núlez 2026.
“Tras cuatro décadas viviendo, quizás de forma acelerada, la Semana Santa a través de un visor, sentí la necesidad, hace ya algunos años, de detenerme. De mirar y sentir lo que se me mostraba sin intermediarios. Fue una decisión acertada, pues cuando observamos la realidad a través de una pantalla, inevitablemente nos perdemos parte de la grandeza del momento que se presenta ante nosotros.
Desde esa vivencia nace el cartel que hoy se presenta. Un instante íntimo y sereno: el templo en penumbra, el paso dispuesto para salir, ap***s tres o cuatro personas presentes, la luz contenida… y la cruz, en el centro. La cruz como eje, como símbolo esencial de nuestra fe y de nuestra vida cristiana. Nada distrae la mirada al Crucificado, iluminado lateralmente, invitándonos al recogimiento y a la reflexión.
Ese es el mensaje que he querido transmitir: “Toma tu cruz y sígueme”. La misma llamada que escuchan sus nazarenos cuando, en la noche callada, avanzan junto a Él con paso firme, en silencio, sosteniendo no solo una cruz de madera, sino también las cruces invisibles de la vida.
He querido, además, rendir homenaje a los miles de fernanuñenses que, durante más de siete décadas, han acompañado su caminar por las calles de nuestro pueblo. Tal y como recoge el cartel, generaciones enteras que aprendieron a mirar a ese Cristo de espaldas, recortado en la oscuridad, con la cruz erguida dominando la noche. Así lo contemplamos en el tránsito de cada Viernes Santo al Sábado: majestuoso, sereno, abrazando con su presencia nuestras p***s, nuestras súplicas y nuestras esperanzas.
Y es que en esa silueta que avanza hacia la madrugada, no solo vemos una imagen procesional; vemos el consuelo de los que sufren, la fortaleza de los que perseveran y la memoria viva de quienes ya no están entre nosotros, pero siguen acompañando este caminar desde la eternidad.
Con este cartel he querido compartir la emoción íntima de uno de sus nazarenos, la fe sencilla de un pueblo y el latido profundo de una devoción que no entiende de generaciones. Una devoción que, depositada a los pies de su cruz, nos recuerda que la última palabra no la tiene la muerte, sino la Esperanza.”