Ifa, espiritualidad y ciencia

Ifa, espiritualidad y ciencia Aquí se separa el Ifa primitivo del Ifa moderno. Cómo es el Ifa científico y cómo la ciencia explica Ifa

07/11/2016

A V I S O

Taller de TRE (Terapia de Repuesta Espiritual) en Madrid (España)
Fecha: 10 y 11 de diciembre de 2016
Modo: Presencial
Nivel 1
Información, inscripciones y reservas: Manel
[email protected]

Total plazas ofertadas: 20
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TALLER Terapia de Respuesta Espiritual NIVEL 1

OBJETIVOS
Dotar a los participantes de las habilidades básicas necesarias para trabajar con el péndulo aplicando T.R.E.

TECNICAS
Teoría:
¿Qué es T.R.E.?
Base teórica de los mundos espirituales
Tipos de gráficos
Cómo realizar una consulta
Práctica:
Uso del péndulo
Tipos de movimientos pendulares
Técnicas de comunicación espiritual según T.R.E.
Interpretación de los gráficos básicos

DURACION
15 horas repartidas en dos días

Nº PARTICIPANTES
Máximo 20

MATERIALES
Libreta
Bolígrafo
Carpeta
Gráficos básicos
Péndulo

DESARROLLO
El curso se divide en cuatro etapas:
1.- Teoría (10 horas)
2.- Prácticas (5 horas. Incluye una consulta práctica)
3.- Repaso de las técnicas básicas
4.- Práctica de consulta
5.- Desbloqueo espiritual para Nivel 1 (consultas y limpiezas para uno mismo)
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Terapia de Respuesta Espiritual (TRE)
La Terapia de Respuesta Espiritual, es una técnica llena de luz, es un regalo maravilloso que los Espíritus nos dan.
Esta técnica se trabaja a nivel energético y no necesitamos ser expertos en temas espirituales para que sus resultados puedan ser evidentes en nuestra vida.
Esta técnica utiliza un grupo de gráficos que se trabajan con un péndulo y con la ayuda de Yo Superior que representan nuestra divinidad, podemos investigar todas las causas o motivos que están impidiendo la evolución armoniosa del Alma, ya sea por programas generados en otras vidas, eventos de vida presente, energías discordantes, etc.
Una vez identificados los bloqueos estos son limpiados por Yo superior es decir que se reestructura la programación negativa y la carga energética ligada a ella, ya que pueden estar causando problemas a la salud, prosperidad, felicidad y equilibrio emocional de la persona.
TRE, es una poderosa forma de sanar a nivel del Alma el origen de casi todas nuestras angustias, además de que nos brinda la oportunidad maravillosa de convertirnos en seres humanos consientes y responsables de nuestro origen espiritual y reconectarnos con nuestra esencia para hacer cambios conscientes y positivos para nuestra vida.
Con TRE podemos revisar aspectos generales de nuestra situación actual de vida y solicitar la guía y ayuda a través de nuestro Yo superior, otra modalidad es enfocar la sesión para revisar temas específicos como:
Salud y Bienestar (tanto a nivel físico, mental y/o emocional)
Abundancia y prosperidad
Relaciones interpersonales y de pareja
Bloqueos que impiden alcanzar metas y/o el propósito de vida
Bloqueos a los principios de sanación
Aplicación de patrones de sanación
Limpieza de terrenos, casas, edificios y cualquier otro inmueble

¿Cómo Actúa TRE?
Esta técnica posee la habilidad de brindarnos toda la ayuda que necesitamos para enfrentar los desafíos y problemas de la vida.
El péndulo, guiado por Yo Superior identifica en los gráficos todas las “áreas problemas”, y la divinidad limpia a través de la intensión todos los archivos que están generando las experiencias negativas, iniciando así un proceso de descarga en la memoria celular en el que se limpian o eliminan las energías discordantes atascadas generando cambios positivos.
A través de la limpieza de nuestros bloqueos discordantes y la energía negativa correspondiente tenemos una mayor oportunidad de mantener, crear o encontrar lo que estamos buscando.
¿A qué puedes aspirar al realizar esta terapia?
Esta terapia te brinda la oportunidad de recordar y reconocer todo el potencial con el cual has sido dotado, danto las herramientas que necesitas para lograr tu afinación con Espíritu y así sanar cualquier aspecto de tu vida.

11/10/2016

Cerrado grupo Física Cuántica aplicada al Ifa... gracias a todos los que han solicitado la entrada.
Los que han sido aceptados (11 en total) recibirán esta semana el link y las instrucciones para acceder.

09/10/2016

Se abre plazo de recepción para nuevas candidaturas a grupos de trabajo. Se establecen dos niveles:
- Espiritualidad y lucidez
- Física cuántica aplicada al Ifa (sólo para licenciados en ciencias)
Los grupos son gratuitos en su totalidad. No se cobra ni por la pertenencia ni por los materiales. Ya hay 5 grupos en funcionamiento.
Los grupos son reducidos (de 12 a 15 miembros) para poder atender de forma personalizada.
Los interesados envíen correo a [email protected]
Fecha de inicio 01/11/2016

19/09/2016

Selección de nuevas candidaturas para estudiar en el grupo cerrado. Abiertas 10 nuevas plazas.

Cada persona interesada deberá explicar claramente:
- Por qué considera que debe ser admitido/a?
- Qué espera aprender?
- Qué va a hacer con los conocimientos adquiridos?

Razonar las respuestas

30/08/2016

Reflexíón sobre Iku y el comportamiento de nuestros religiosos

Si hay algo absolutamente cierto es que todos vamos a morir. Otra de esas verdades irrefutables es que nacemos para morir (o, como le gusta decir a mi Maestro, nacemos para aprender a morir)

En el mercado existen miles de libros que tratan sobre el tema de la muerte, de cómo afrontarla, de lo que supone para el espíritu... Incluso, a poco que busquemos, encontraremos libros con razonamientos de peso para asegurarnos que es necesaria.

Todas las religiones tocan el tema con mejor o peor enfoque. Las corrientes filosóficas hacen lo mismo...

Llevo años viendo y escuchando hablar a nuestros religiosos de Iku, de lo bien que se está en el mundo espiritual, de que la vida encarnados es como un purgatorio... y otro sin fin de cosas.
Pero sigo viendo que en Ifa del nuevo mundo se trata a la muerte igual que en el catolicismo... con pesar. Otra de las incoherencias de nuestros religiosos. No se puede estar hablando de reencarnaciones, de vida espiritual, de evolución del espíritu y, al mismo tiempo, estar llorando la partida de un ser querido... no se puede ser incoherente y menos cuando se preume de título de awo o de olorisa.

Cuando nacemos todo son fiestas y alegrías... cuando morimos todo son p***s y llantos. Y me surgen varias preguntas:
1.- ¿Por qué celebramos un nacimiento si con el estamos dando una muerte?
2.- Si vamos a llorar la muerte de alguien ¿para qué lo traemos al mundo?
3.- Si el hecho de nacer implica morir ¿por qué celebramos el nacimiento y no hacemos lo mismo con la muerte?

En Ifa se nos enseña que la muerte es el fin de un ciclo que comienza con la concepción (no con el nacimiento... este es un error común). Se nos dan las pautas para el la nueva vida (esentaye) y se nos dan las pautas para la muerte (itutu o Ituto). Entonces ¿por qué seguimos obsesionados con la muerte tratándola como una tragedia? Las reminiscencias católicas hacen su trabajo... se llevan muy dentro.
Pero sigo viendo que en Ifa del nuevo mundo, a pesar del esfuerzo que haces sus awo por decir que es la misma religión que en Nigeria, que se trata a la muerte igual que en el catolicismo... con pesar. Otra de las muchas incoherencias de nuestros religiosos de la tradición cubana.

En mi caso, desde que una persona se inicia en el conocimiento, el primer tema a tratar es siempre Iku... debemos vivir como si mañana fuera el último día, pero sin obsesionarse porque el final siempre va a ser el mismo.
Dice mi Maestro, analizado con infinidad de casos, que raro es el caso de una persona honesta que muere con sufrimiento.

Les dejo un escrito que vale la pena leer de Adrian de Souza
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Ikú (Ikú): la Muerte

Dice Orúnmila que el nacimiento de una persona
marca el comienzo de su prosperidad,
crecerá para casarse, tener hijos
y estar dotado de riqueza material,
finalmente morirá el día
en que estaba destinado a morir.
Esta es la filosofía de la vida.
Odu de Ifá Oyekú Ogundá

Otros nombres de la deidad:
El rey de la Muerte.
Esta deidad no tiene ni Odu isalayé ni Esu ya que no opera en la Tierra, si no en el Cielo.

Características:
En Cuba se tiende a confundir a Ikú y a Égungun y estos son orisas independientes, con funciones diferentes dentro del sistema planetario.
Ikú representa a la muerte, es él la muerte en sí misma, mientras que Égungun es un orisa que representa a los difuntos antepasados, a las personas que mueren; esta es la diferencia esencial que existe entre ambos.
Ikú es el encargado de establecer el equilibrio natural en la Tierra.
Originalmente fue creado por Oloddumare como su criatura favorita y fue quien buscó la arcilla para moldear las figuras humanas.
Fue nombrada la encargada de llevarse al Cielo a todo aquel que transgrediera las Leyes Divinas de la Tierra, pero a pesar de esta orden dada por Oloddumare, la Muerte siguió saqueando y espoleando al hombre ya sea por sí misma o por los poderes de otras divinidades como su propia esposa, Arun (Enfermedad), Oggún, Changó, Olokun y Sankpana (Asowuano – Babalu Aiye).
..Cuando Orúnmila descubrió que la Muerte seguía golpeando al hombre en la Tierra, él recordó por medio de las otras deidades vengativas, el mandato hecho por Oloddumare en el Cielo de que ellos no debían matar en la Tierra. El recordó que Oloddumare solamente autorizaba a la Muerte para alimentarse de aquellos que hacían el mal o a aquellos condenados en la corte semanal del Consejo Divino de Oloddumare. Por qué entonces sucedía que la Muerte se llevaba tanto al inocente como al culpable.
Aquel fue el momento en que Orúnmila pronunció su famoso tratado para que fuera revelado bajo Eturá Orinala acerca de lo que debió haber sido con este propósito, es suficiente recordar las lamentaciones de Orúnmila cuando le dijo a las otras deidades que cuando Oloddumare creó al hombre para que les sirviera, El esperaba que los hombres no solamente fueran buenos al igual que ellos, si no que también vivieran para siempre. Añadió que el bien pudo haber tenido una mejor oportunidad de triunfar sobre el mal, si Oloddumare hubiera diferenciado entre los que hacían el bien y el mal, al autorizar la intervención de la Muerte.
Él añadió que si mediante los procesos de regeneración y rejuvenecimiento, Oloddumare hubiera ordenado que los que hicieran el bien vivieran en la Tierra para siempre, mientras que la Muerte se llevara a aquellos que practicaran la maldad, entonces la presencia de unos cuantos campeones y defensores de la objetividad ética en la Tierra hubiera sido un brillante ejemplo para los futuros malhechores. Si las generaciones nuevas descubrieran que aquellos que hacían la maldad eran los únicos que morían, mientras que los que hacían el bien vivían permanentemente en la Tierra, también ellos hubieran sido persuadidos a hacer el bien y a aborrecer el mal. Dada una opción nadie quiere morir...

El motivo por el cual no existe una atracción apremiante por hacer el bien y por qué las personas buenas se entregan a la maldad es porque aún los bienhechores de este mundo mueren más jóvenes que los malhechores, como para confirmar el dicho de que "aquellos que a los dioses aman, mueren jóvenes". Si lo contrario hubiera sido verdad, el trato de objetividad ética sobre la Tierra hubiera sido más efectivo. Así, las palabras de Orúnmila se refieren al error básico cometido por Oloddumare en la creación. Se requiere que las personas reflexionen acerca de la lógica de esta información privilegiada.

Fue el odu Oyekú Meyi, quien reveló cómo Orúnmila le enseñó a la humanidad a detener la amenaza de la muerte prematura.

Cuando se creó el hombre, la Muerte vio esta nueva criatura como el mejor alimento que podía procurarse. Por consiguiente, la Muerte fue la única divinidad que se regocijó con que Oloddumare creara al hombre. Mientras que otras divinidades veían al hombre como un ser inferior creado para servirle, la Muerte lo consideró un alimento. Sin embargo, esperó que el hombre se multiplicara y entonces lo visitó a su antojo en su morada para llevárselo como alimento. Al no poseer medios de defensa propios y mucho menos de responder, el hombre se resignó a la suerte de ser atacado incesantemente por la muerte. No tenía a quien apelar porque la lógica era que del mismo modo que el hombre consideraba que los animales inferiores debían servirle de alimento, la Muerte consideraba que el hombre debía servirle de alimento a él.

Siempre que entendamos la filosofía suprema de la inteligencia de las plantas y los animales, que fueron creadas para servir de propósito en el sistema planetario, no nos debe perturbar la inevitabilidad de la muerte. Del mismo modo que utilizamos los animales y las plantas inferiores para satisfacer nuestros deseos alimentarios perentorios, estamos a merced de las divinidades más poderosas. Al damos un papel que desempeñar en el sistema planetario, lo que comprende servirle de alimento a poderes superiores, Oloddumare nos dotó del intelecto para defendernos como mejor podamos, ya sea mediante el apaciguamiento o la diversión. Esto lo ilustran claramente las revelaciones de Oyekú Meyi:
Uko Yoo
Iruko Yoo
Eku Meyi Looruwe
Eja Meyi Ajoko Loore
Olulo Adiyo
Ideregbe Aaba murede
Agbo Ahaka, Eli Laba Odumeta
Ako Elila toun to oshukaare.
La Muerte se regocijó con la creación del hombre.
Cazó hombre a su antojo para comer.
Dos ratas jugaban en la tierra,
Dos peces jugaban en el agua,
La gallina había puesto sus huevos e ídose a desayunar,
La chiva parió muchos hijos,
El fuerte carnero de tres anos,
El macho de la vaca dotado de carne de res,
Todos creados para apaciguar la Muerte.
Este conjunto de ganado
Ni apaciguó ni satisfizo a la Muerte,
La Muerte siguió con
Sus ojos puestos en la carne humana.
Cuando el hombre se acercó un día a Orúnmila, para que adivinara cómo prevenir la amenaza de la Muerte, él le dijo que ningún sacrificio desviaría nunca la atención de la muerte del hombre. Su carne era la única que satisfacía el apetito divino de la Muerte. El resto, ratas, peces, gallinas, chivos, cameros e incluso vacas eran el alimento de los sacerdotes de las divinidades. Él le preguntó a los hombres si había algo que los alejara de alimentarse con su comida habitual. Le dijo que la mejor forma de salvarse de una divinidad mala era haciéndole un sacrificio con lo que prohibía. Orúnmila, en su condición de Eleri Ukpin (el testigo de Oloddumare en la creación), es el único que conoce qué prohíben cada una de las divinidades.
Le aconsejó entonces a los hombres, que prepararan ñame revuelto o en puré cargado con pequeños guijarros. También le sugirió que buscaran una gallina pequña viva. Los hombres buscaron los materiales y se reunieron todos en el salón de conferencia, donde la Muerte solía llevárselos uno a uno. Orúnmila les advirtió que se comieran el puré de ñame pero que no botaran los guijarros. Además, debían amarrar la gallina a la entrada de la casa de Echu, sin matarla. Cuando la Muerte se aproximó a la cámara de conferencias para atacar de nuevo, halló los guijarros que los hombres desecharon en sus comidas. Cuando se puso en la boca los guijarros para probar la comida que comían los hombres, le fue imposible masticarla. Se imaginó entonces que aquellos que fueran capaces de comerse objetos tan duros, debían ser criaturas terribles, que podían contraatacar si se les provocaba mucho. En lo que la Muerte decidía qué hacer, la gallina que estaba en la puerta de la casa de Esu, comenzó a gritar uke yee. Al escuchar el grito de la gallina, la Muerte salió corriendo ya que él prohíbe el sonido de la gallina. Así la Muerte dejó en paz a los hombres, quienes se alegraron y le agradecieron a Orúnmila que les enseñara el secreto contra la Muerte.

Fue desde ese momento que la Muerte ingenió otras formas para llegar al hombre a través de terceros.

A partir de entonces, la Muerte no pudo matar más a los hombres directamente, porque él es en todo caso una divinidad de corazón de gallina. Por ello ha recurrido a sus hermanos más vengativos y agresivos, a saber: Oggún, la divinidad de hierro, que mata con accidentes fatales; Sangó, la divinidad del trueno, que mata con los rayos; Sankpana que mata con epidemias, la viruela, la varicela y el sarampión; la divinidad de la Noche, que mata con la brujería, etc. Cuando estas divinidades se demoran en buscarle alimento a la Muerte, el rey de la Muerte utiliza a la Enfermedad, su esposa, para que le busque comida a la familia. Pero esto ocurrió solo después que el hombre aprendió el secreto de como ahuyentar a la Muerte. Antes de esto, la Muerte hacía presa del hombre por sí misma.

Atributos:
Garrote grande y fuerte.

Mitos:
Ikú (la Muerte), es una de las divinidades favoritas de Oloddumare y fue él quien buscó la arcilla con la que la imagen del hombre fue moldeada, después de estar creadas ya el resto de las divinidades.

Sería bueno recordar que cuando Oloddumare creó al hombre, la deidad de la Muerte saludó la acción con optimismo histérico. La Muerte hizo notar con encanto que Oloddumare creó las plantas y los animales para abastecer de alimentos a otras deidades, pero al crear al hombre. El le había suministrado su propia comida. Las otras deidades, para quienes se supone que Oloddumare creó al hombre como servidor, no supieron la importancia del júbilo de la Muerte. No fue hasta que la Muerte empezó a quitar a los hombres uno tras otro, que ellos apreciaron que él estaba allí para saquear a sus sirvientes.
Ellos empezaron a pensar si las intenciones de Oloddumare habían sido mal interpretadas o que Oloddumare había cometido un error. Sin embargo. Alaguemo (el camaleón) el sirviente preferido de Oloddumare, insistió en que el Todopoderoso era incapaz de cometer errores y que la Muerte podía haber mal interpretado la intención de Oloddumare. Alaguemo recordó que Oloddumare había autorizado únicamente a la Muerte que se llevara a cualquier hombre que transgrediera la ley básica natural. Este argumento permaneció vivo hasta que las deidades vinieron con sus siervos mortales a la Tierra. Aún después que el hombre vino al mundo, la Muerte, quien permaneció en el Cielo, siguió viniendo al mundo para matarlos a voluntad, sin hacer caso de sus disposiciones morales. Eso fue a pesar de que Oloddumare en la primera asamblea con sus divinidades enumeró las transgresiones que eran susceptibles de atraer la Muerte.
Sin embargo, resultó que posteriormente, la Muerte comenzó a expoliar al hombre indiscriminadamente sin respetar sus inclinaciones éticas y su comportamiento, tanto los que hacían el bien como los que hacían el mal fueron víctimas de la Muerte. Se debe recordar que con el odu Oyekú Meyi, Orúnmila le había enseñado al hombre en el Ciclo cómo derrotar la amenaza de la Muerte lo cual explica la razón por la que la Muerte no opera en el Cielo.
En cuanto el hombre llegó a la Tierra, la Muerte siguió viniendo para llevarse a los hombres por millares y diariamente.
Fue Orúnmila quien una vez más evitó que la Muerte viniera a llevarse al hombre de la faz de la Tierra. Esto sucedió criando la Muerte viajó al mundo para llevarse al hijo mayor de Orúnmila, Sacrificio, porque él había estado ayudando al hombre a que evitara la embestida de la Muerte.
Como la Muerte descubrió en el Cielo que Sacrificio, el hijo de Orúnmila estaba ayudando al hombre en la Tierra para prevenirlo de su ataque, decidió ir en su busca personalmente. Sacrificio era famoso por sus triunfos y pericia en el juego de ayo y un día, la Muerte decidió ir a la Tierra a desafiar a Sacrificio a un concurso del mismo. Al llegar a la casa de Sacrificio, la Muerte lo desafió a un torneo de ayo con la advertencia de que si él vencía, lo mataría y lo llevaría al Cielo, lo que significaría el final de toda forma de sacrificio en la Tierra. Por otra parte si Sacrificio salía victorioso, él (la Muerte) se abstendría para siempre de venir al mundo.
El juego empezó de buena fe y hubo varios torneos en los que la Muerte salió victoriosa la mayor parte del tiempo. En otras culturas el equivalente del juego de ayo es el juego de ajedrez. Hacia el anochecer de aquel día, mientras los concursantes se estaban retirando para proseguir el juego a la mañana siguiente, la Muerte hizo notar que el día siguiente se completaría un mes desde que él había estado derrotando a Sacrificio en el juego, quien en su ignorancia replicó indagando cómo era posible que la Muerte reclamara haberle estado derrotando durante un mes entero, cuando ellos habían jugado únicamente un día. La Muerte le explicó el enigma recordándole que la Luna nueva iba a aparecer al día siguiente. Sacrificio discutió diciéndole que lejos de aparecer al día siguiente, la Luna iba a aparecer al tercer día. El debate se resolvió cuando la Muerte enmendó su temprana advertencia declarando que no importaba si el vencía o no a Sacrificio en el juego de ayo, él ya no se lo llevaría al Cielo, a ese respecto la nueva condición puesta fue, que si cono él ya había proclamado la Luna nueva aparecía al día siguiente, no solo se llevaría a Sacrificio con él al Cielo, sino que invariablemente continuaría regresando al mundo a llevarse seres humanos. Si por otra parte la Luna aparecía al tercer día tal y como Sacrificio había vaticinado, él no solo lo dejaría tranquilo sino que dejaría de venir al mundo a llevarse otros seres humanos. Bajo esa apuesta, se retiraron por causa de la noche.
Después de esto, Sacrificio le relató a su padre Orúnmila cómo él había discutido con la Muerte sobre cuándo debía aparecer la Luna nueva. Rápidamente Orúnmila revisó su calendario y descubrió que fiel a la predicción de la Muerte, la Luna debía aparecer al día siguiente. El se quedó perplejo, sin embargo consultó a su instrumento de adivinación, sobre qué hacer en esa situación. La adivinación le aconsejó que ofreciera un macho cabrío a Esu inmediatamente. Sacrificio ofreció el macho cabrío sin tardar, rogándole a Esu que evitara que la Muerte lo venciera en el concurso, porque la Muerte para él tendría gran repercusión en toda la Tierra.
Después de comerse su macho cabrío Esu fue al Cielo a visitar el hogar de la Luna. Por su parte, la Luna solamente tiene un vestido para ponerse cuando viene al mundo. En la mañana lo había lavado y extendido sobre el césped de su patio para que se secara antes de ponérselo por la noche. Cuando Esu llegó a la casa le preguntó cuándo debía hacer su viaje mensual al mundo. La Luna le replicó que iba esa noche. Con eso, Esu partió. En ese instante del día el sol estaba empezando a retirarse de su diario viaje a la Tierra. Entonces Esu reunió a los niñitos del Cielo para que jugaran y pisaran el vestido blanco de la Luna que ya estaba seco. Los niños marcharon sobre la tela con sus pies sucios y se estropeó totalmente con desaliño, dejaron la tela en tal estado de suciedad que la Luna hubiera sido a p***s visible si hubiera aparecido con él.
Cuando al anochecer la Luna se levantó para recoger la túnica, descubrió que los pequeñitos del Cielo la habían ensuciado. Entonces dio orden de degüello y saqueo, amenazando con castigar a los niños del Cielo. Mientras se movía para golpear, Oloddumare intervino para averiguar qué estaba pasando y la Luna le contó lo que los niños del Cielo le habían hecho a su ropa. Oloddumare amonestó a la Luna por pretender dar castigo a niños inocentes por causa de un simple error y le preguntó si no habían sido esos mismos niñitos los que a menudo aclamaban cada vez que hacía su aparición mensual. ¿Iba a olvidar las canciones de alabanza que aquellos niños le hacían por causa de un error, fortuito? Oloddumare preguntó, entonces la Luna replicó pidiéndole disculpas a Oloddumare por haber sido tan olvidadiza y así, perdonó a los niños. La Luna decidió que lavaría su vestido al día siguiente, y lo extendió sobre una, tendedera, en lugar de hacerlo en el suelo, para que se secara y así aparecer en la Tierra al día siguiente.
De regreso en la Tierra, la Muerte y todos los demás esperaron en vano a que la Luna saliera aquella noche, que no apareció. No fue hasta que la noche y el día siguiente pasaron que la Luna apareció finalmente. Antes de eso, la Luna venía a la Tierra generalmente cada treinta días. Fue a partir de esa época que empezó a aparecer cada treinta y un días. Cuando la Luna apareció al fin, el trigésimo primer día, la Muerte admitió a Sacrificio que los acontecimientos habían demostrado que él tenía razón y prometió no venir nunca más a . la Tierra.
Así fue como Orúnmila con su hijo Sacrificio, acertó en desterrar a la Muerte de la faz de la Tierra.
Sin embargo, puesto que la Muerte había proclamado que la carne humana sería su alimento principal, tenía entonces que improvisar una nueva medida para procurarse su comida. Así que, de la misma forma que había hecho en el Cielo anteriormente, una vez más apeló a las deidades feroces a que le ayudaran a buscar alimento para él en la Tierra. Estas son: Oggún, la deidad de la contienda, el accidente y la guerra; Sangó, la deidad del trueno, el relámpago y la electricidad; Olokun, la deidad del agua; lyamí Osooronga, reina de la hechicería, y Sankpana que mata mediante todo tipo de epidemias. Hasta cuando los Ancianos de la Noche matan a seres humanos, primero los convierten en animales a la vez que los esqueletos humanos son llevados al Cielo por los mensajeros de la Muerte para su alimento personal. Por su parte, la Enfermedad, esposa de la Muerte, es lenta para llevarse a sus víctimas especialmente si ellas buscan consuelo con el sacrificio o con Osanyin, la deidad de la medicina.

Eses Ifá representativos:
El siguiente ese lfá del odu Oyekú Meyi nos revela cómo este solucionó el problema de la muerte.

Tan pronto como Oyekú Meyi comenzó a prosperar, la Muerte se puso tras su rastro debido a que frecuentemente se dice que: "la Muerte no mata a un chivo que no tenga-una existencia establecida": Del mismo modo, raramente la Muerte va detrás de mendigos y vagos. En el momento en que una persona comienza a escalar el árbol de la prosperidad es cuando la Muerte comienza a perseguirla. Es por eso que Orúnmila dice que el paso a la prosperidad frecuentemente es tortuoso y duro. En esta ocasión Oyekú Meyi comenzó a tener sueños aterrorizantes. Invitó a algunos de sus sustitutos a que hicieran adivinación para él.
Los sacerdotes de Ifá que invitó se llamaban:
Okpa Gboungbo Ounschiwaju Du Ona
Smejeji onjija du ona.
Ellos le dijeron que hiciera sacrificio con cuatro gallinas, cuatro ratas y cuatro pescados para que pudiera sobrevivir las malvadas maquinaciones de la Muerte en su contra. Él hizo el sacrificio y vivió hasta una edad avanzada. Se ha revelado que en realidad no murió, caminó de regreso al Cielo.

A continuación veremos a través de un ese Ifá del odu Idí Eká cómo la madre de Ikumakpayi lo salvó de las manos de la Muerte.

Idí Eká fue un jugador de ayo popular en la flor de su juventud. Las noticias de su habilidad en el juego alcanzaron el Cielo, y la Muerte le envió un mensaje que venía a jugar el juego de ayo con él. La tradición era que quien fuera derrotado en el juego por la Muerte tenía que ir al Cielo. Idí Eká esperó por tres años, después de los cuales la Muerte partió para su casa pero Idí Eká que estaba muy viejo para jugar, ni siquiera podía ver las semillas.
Cuando la Muerte llegó, Idí Eká invitó a uno de sus hijos llamado Ikumakpayi para jugar con él. La Muerte derrotó al joven pero su madre que era una vidente confidencial había contemplado que su hijo iba a ser derrotado por la Muerte. Por lo tanto, ella fue a Orúnmila para una adivinación a priori y fue aconsejada dar un chivo a Echu. Ella hizo el sacrificio.
Después de derrotar a Ikumakpayi, la Muerte se estaba preparando para ir con él al Cielo cuando Esu intervino para hacerle una broma. Le dijo que él vino a la Tierra para jugar ayo con un hombre anciano, pero terminó jugando con un adolescente. Esu lo tanteó preguntándole: ¿Qué orgullo tendría la Muerte por derrotar y partir con un muchacho en vez de con un hombre? La Muerte apreció la ironía y regresó al Cielo con las manos vacías.

El siguiente ese Ifá del odu Iwori Irete, nos muestra cómo Orúnmila a través del sacrificio controla la embestida de la Muerte.

Ojami Ojami Agbo Imomo Kolode Ire, fue el sacerdote de Ifá que realizó adivinación para Olokun_ la deidad del agua . , También realizó adivinación para Iwori Irete, cuando venía del Cielo. El aconsejó a Iwori Irete ser extremadamente cuidadoso porque él iba a tener un momento muy difícil en la Tierra. Fue aconsejado obtener un despacho especial de: Oloddumare, la divinidad de la Muerte v Echu. La divinidad de la Muerte prometió realizarlo como adivino en la Tierra. Echu prometió realizar las fuertes pruebas que él iba a pasar en la Tierra, Oloddumare le dio su bendición por una bienaventurada estancia en la Tierra y su ángel de guarda le advirtió no ser codicioso y mirar cuidadosamente antes de saltar. El realizó los sacrificios a todos esos poderes superiores, antes de partir en dirección a la Tierra.
En la Tierra, construyó su casa en lo alto de una colina mientras que la divinidad de la Muerte vivía al otro lado, con el río Odo Mimipo separándolos. El tenía tres hombres que estaban aprendiendo la práctica de Ifá con él. Ellos se llamaban:
Olube leo lode iralu,
Abata mi ogboko titu y
Ali ba owuro nike tiri tiri.
En una ocasión, Orúnmila fue aire para visitar a dos sacerdotes de Ifá que lo visitaban a él mensualmente. Por otro lado, Aja era el sacerdote de lfá que acostumbraba a vivir y adivinar en el palacio de Olokun dentro del río. Olokun no tenía hijos y Aja había tratado en vano de ayudarle a tener un hijo. Después de agotar todos los recursos, Aja realizó adivinación y aconsejó a Olokun ofrendar un chivo a Echu para ayudar en procurar un buen sacerdote lfá. El sacrificio fue hecho.
Seguro de sus promesas celestiales, la Muerte acostumbraba a cruzar el río para encontrarse con Orúnmila para la adivinación, mientras Orúnmila solía cruzar el río para realizar los sacrificios solicitados por la Muerte. Orúnmila creó el hábito de solicitar los materiales para los sacrificios en pareja. El realizaría el sacrificio con una cuota mientras sacaba la otra solamente para dejarlos, incluyendo cualquier regalo o compensación en la rivera del río para que la Muerte se resarciera. Nadie disfruta un regalo de la-Muerte sin que pague por ello con su vida.
Tan pronto como Orúnmila abandonó la casa de la Muerte con los materiales para el sacrificio y los regalos, esta sostenía su garrote en una persecución constante del primero. Sin embargo, cuando él vio los regalos depositados en la orilla del río, la Muerte los tomó y regresó a su casa.
Un día, Orúnmila partió para responder a la invitación de la Muerte por el sacrificio. Entre tanto, Echu había estado buscando a Orúnmila para que fuera a visitar a Olokun, c***o Orúnmila estaba viajando por el río, para la casa de la Muerte, Echu viró la canoa y él se hundió porque no sabía nadar. Mientras se hundía, Orúnmila llamó a los peces para que lo rescataran con las palabras oke leri eja omi, ko wa gba mita.
Cuando los peces averiguaron qué era Orúnmila, ellos lo reconocieron como el sacerdote de lfá de complexión oscura que vivió en lo alto de la colina y que tenía el hábito de usar sus cabezas (de pescado) para salvar a esas otras víctimas en problemas. No solamente ellos se negaron claramente a ayudarlo, también lo retaron a salvarse él mismo ya que él decía que era capaz de salvar a otros.
Después llamó en el agua a la serpiente pitón para que lo salvara diciendo okele ri ere omi ko wa gba mita. La pitón también le dijo que usara sus poderes para salvarse porque él había usado previamente a sus antepasados e hijos para sacrificio. Finalmente, Orúnmila llamó al cocodrilo para que lo ayudara diciendo okele ri oni omi. wa gba milla. Fue el cocodrilo quien eventualmente lo llevó al palacio de Olokun. Olokun se alegró de ver al hombre que ellos habían estado esperando durante mucho tiempo. Ella hizo un gran banquete para marcar la llegada de Orúnmila.
En el requerimiento de la adivinación, Orúnmila reafirmó a Olokun que tendría un hijo. Le aconsejó vestir con ropa blanca e ir al lugar sagrado de su ángel de guarda para realizar el sacrificio con un chivo blanco y un gallo blanco mientras pedía sus deseos. Orúnmila le había revelado que la razón por la que ella no podía tener hijos era porque su ángel de guarda pensó que la riqueza le haría olvidarse de ella misma. Mientras regresaba del lugar sagrado de su ángel de guarda ella inició su menstruación mensual. Al final del mes, ella salió preñada lo que hizo que se pusiera realmente feliz.
Para mostrar su agradecimiento, ella invitó a sus cuidadores del tesoro a cubrir a Orúnmila con riqueza y prosperidad. Después de esto, de nuevo el cocodrilo transportó a Orúnmila cerca de su casa. Antes de regresar a casa, la Muerte lo había invitado para la adivinación, y el sacrificio mensual. Cuando la Muerte no encontró a Orúnmila, él le preguntó a sus aprendices si ellos no podían delegar por su maestro. Ellos acordaron seguir a la Muerte a su casa.
Orúnmila regresó y se le dijo que sus tres aprendices habían ido a casa de la Muerte para la adivinación y el sacrificio. El se puso muy aprensivo ya que los jóvenes no conocían su metodología tradicional para tratar con la Muerte. Rápidamente corrió a la casa de la Muerte encontrándose a los tres aprendices en el camino. Inmediatamente él recobró los materiales que ellos tenían y los transportó al otro lado del río donde encontró a la Muerte con su garrote en la mano esperando abordar la canoa. Orúnmila se arrodilló para rogarle a la Muerte que perdonara la ignorancia de los tres jóvenes. De mala gana, la Muerte perdonó a los jóvenes con una canción Ifá, mo morí ogbo gion gion loni, olumbe Echu wo, que significa: si no fuera por Orúnmila, él hubiera matado sus tres jóvenes ese día.
Así fue como él perdonó sus vidas a Orúnmila. Así fue , también como la Muerte le dio el apodo de kperegún olumole a Orúnmila. Posteriormente, Orúnmila llegó a ser muy rico como resultado del premio que obtuvo por asistir a Olokun.

El ese Ifá que se ofrece a continuación nos revela cómo el odu Owanrin Meyi se libra de la Muerte y su esposa Enfermedad para venir al mundo.

Al ver que la gran parte de sus hermanos mayores se había ido, él también decidió que ya era hora de venir y ver cómo era la Tierra. Aquellos que habían venido antes de él habían ofrecido un informe sobre la situación de las cosas en la Tierra. El tenía tanto miedo por las historias de mala suerte contadas por los otros, que decidió fortalecerse antes de venir a la Tierra.
Se acercó a un sacerdote de Ifá en el Cielo llamado Oshukpa Omo Alasho Arankije, quien hizo adivinación para él. Se le aconsejó que hiciera sacrificio con dos ratas, tres pescados, tres chivos, tres machos cabríos, tres gallos y dos perros.
Se le dijo que iba a pasar tres pruebas durante el tiempo que estuviera en la Tierra y estos sacrificios eran necesarios para poder sobrevivirlas. Se le dijo que iba a llevar una vida próspera, pero que la Muerte siempre estaría tras su rastro con un garrote. Igualmente, en el gráfico de su vida, estaba el riesgo de una enfermedad muy larga e incapacitadora. Al final de las dos pruebas entraría el aire bienvenido de la prosperidad y la riqueza. Él hizo todos los sacrificios.....Debido al elaborado sacrificio que hizo a Esu y a Oggún, comenzó a ver los buenos efectos de este incluso antes de partir hacia la Tierra.....Oggún, quien se sintió ofendido por la Muerte, decidió castigarla y cuando lo estaba haciendo, la esposa de este, la divinidad Enfermedad, recibió lesiones en la estampida y no pudo seguir a Owanrin Meyi hasta la Tierra como había planificado, fue durante el furor en el Cielo que Owanrin Meyi se escapó de allí e inició su viaje a la Tierra.
Cuando el polvo se asentó y Oggún hubo dejado a la Muerte en paz, Ariku y Aje (larga vida y prosperidad) pudieron acompañar a Owanrin Meyi al mundo. Es significativo observar cómo los sacrificios elaborados hechos por Owanrin Meyi comenzaron a manifestarse distrayendo la atención de los obstáculos que lo hubieran molestado en la Tierra. Es por eso que los niños y seguidores de Owanrin Meyi están dotados de riquezas, larga vida y prosperidad, siempre que sean capaces de hacer el mismo sacrificio que él hizo antes de partir del Cielo hacia la Tierra.

El odu Oyekú Ogunda nos ofrece un ese lfá donde se plantea un sacrificio especial contra la muerte prematura.

O mi ojo ti eni da, pe oun yi o ku,
O mi ojo na ni enia ma ku.
A ni Orúnmila, ani ohun ahurin ni yen.
Dice Orúnmila, que el nacimiento de una persona
marca el comienzo de su prosperidad.
El crecerá finalmente para casarse,
y tener hijos,
y estar dotado de la riqueza material.
Finalmente, él morirá el día, en que estaba destinado morir.
Esta es la filosofía de la vida.

No obstante, Orúnmila enfatizó que la manifestación de estos deseos depende de la cantidad de sacrificios que un individuo realice durante su vida, en este caso el sacrificio debe consistir en un carnero padre y el tubérculo de Abirishoko porque la Muerte no lo come.

La Muerte no come el tubérculo de Abirishoko,
El camero padre grande con largos cuernos,
los usa para desviar
el ataque de la Muerte.
Orúnmila: protégeme de la cólera de la Muerte y dirige los pasos de la prosperidad hacia mi.

El siguiente pasaje nos explica cómo Orúnmila realizó un sacrificio para salvar a sus hijos de la Muerte.

Cuando la Muerte estaba cazando a los hijos de Orúnmila, se le dijo en la adivinación que alguien estaba estimulando su apetito clarín mo lere-mi elarin mo lere por anticipado a una captura mayor. El se preguntó si dos pescados y dos ratas eran suficientes para demorar los saltos. Cuando le preguntó al adivinador, qué era lo que hacía que alguien demorara los saltos, él respondió que cuando la Muerte afilaba su apetito para consumir a un ser humano, la Tierra se hace la boca agua para recibir la víctima.
Orúnmila replicó que si ellos se estaban refiriendo a sus hijos, era una broma colosal, ya que estaba prohibido para sus hijos morir antes de su momento señalado y mientras él estuviera vivo.
Entonces Orúnmila decidió lubricar el afilado apetito de la Muerte con una oveja y cerrar la boca abierta de la Tierra con la imagen de fango de sus hijos. La cabeza separada del cuerpo de la oveja y las imágenes de fango fueron envueltas en un pedazo de tela blanca y enterradas en la Tierra.
Realizó el sacrificio con la seguridad que la oveja era suficiente para alimentar el hambre de la Tierra. Así fue como él salvó sus hijos de la Muerte.

El ese lfá que aparece a continuación y que pertenece al odu Obara Meyi nos cuenta acerca del duro paso de la Prosperidad al mundo.

Cuando el rey de la Muerte escuchó que un sacerdote de Ifá iba a partir hacia la Tierra en compañía de riqueza y prosperidad_ decidió detener a quien quiera que fuera.
Sin saber exactamente de quién se trataba, decidió poner a todos los sacerdotes de lfá del Cielo a prueba bajo pena de Muerte. El estaba acompañado por catorce consejeros.
Entre tanto, el rey de la Muerte se puso la ropa de su esposa, esto es de Enfermedad. El se puso tan enfermo que su cuerpo incluso comenzó a emitir un olor muy ofensivo.
También preparó de nueces de kolá, que eran en realidad huevos y barrilillos de vino que contenían orines de oveja para brindarle a sus invitados. Entonces invitó a los sacerdotes de lfá celestiales para que uno tras otro vinieran y lo curaran. Le dio a cada uno siete días para que lo hicieran, si fracasaban no podían regresar a sus casas. Tan pronto como los sacerdotes de Ifá iban llegando, la Muerte les daba la nuez de kolá para que la partieran como un testimonio de su proeza. La mayor parte de ellos falló en la prueba de partir la nuez de kolá, por lo que fueron de inmediato encarcelados. Los pocos que pasaron la prueba de la nuez de kolá revelando lo que realmente era, un huevo, no pudieron sobrevivir a la prueba de curarlo ya que mientras más trataban de administrarle medicinas al rey de la Muerte, más indispuesto lucía. Ya tenía varios sacerdotes de Ifá celestiales en su celda, cuando le tocó el turno a Obara Meyi.
Cuando Obara Meyi, también conocido como Jeenfidi Hee o "déjenme sentarme tranquila e inofensivamente ", como se le llamaba en el Cielo recibió la invitación del rey de la Muerte decidió consultar con su lfá quien le aconsejó que ofreciera un macho cabrio a Esu y un chivo a su ángel de guarda. Rápidamente él hizo los sacrificios. Cuando salió hacia la casa de la Muerte, llevaba puesto su collar mágico que era su principal instrumento de autoridad, también se le había dicho que le diera una escalera a su ángel de la guarda y otra a Esu y así lo hizo.
Cuando llegó a la casa de la Muerte, tocó a la puerta, pero antes de que le abrieran se le pidió que revelara el número de personas que había en la habitación v lo que estaban haciendo en ese momento. Rápidamente miró en la bola de cristal de su collar y reveló que había catorce personas en la habitación y que cada una de ellas sostenía una copa de vino de la cual bebían.
Con esto se le autorizó a que entrara teniendo su espalda pegada a la puerta. La puerta entonces se abrió y él entró.
Eventualmente, el rey de la Muerte apareció con aspecto de hallarse gravemente enfermo. Tan pronto como tomó asiento, la Muerte ordenó que le dieran nuez de kolá y vino. Cuando la nuez de kolá fue servida, Obara Meyi le dijo a los otros que las nueces de kolá habían llegado y que ellos las debían partir.
Utilizando un encantamiento especial en el cual los invocó por sus nombres celestiales, él conjuró a la nuez de kolá y al vino para que si en realidad eran vino y nueces de kolá tal y como Oloddumare los había creado, se mantuvieran como tales, de otro modo debían ante sus ojos tomar sus identidades reales y verdaderas. Al instante todas las pociones venenosas contenidas en el vino ascendieron a la superficie, mientras que el orine de oveja se mantuvo en el fondo. Al mismo tiempo las nueces de kolá se convirtieron en huevos. El entonces protestó ante el rey de la Muerte por recibir un trato tan poco hospitalario.
La Muerte se disculpó y lo apaciguó trayéndole nueces de kolá y vino de verdad. La Muerte, sin embargo, le pidió que a pesar de su disgusto inicial lo ayudara a curarlo de su mal. El contestó diciéndole que primero tenía que comer y beber ya que estaba hambriento producto de su largo viaje.
Mientras que a Obara Meyi se le servía la comida, Esu se transfiguró en un niño afectado de frambesía y se paró en la puerta. Antes de comenzar a comer, sacó su instrumento de adivinación y apareció su propio Ifá. Esto le hizo pensar en si la comida era o no saludable y segura. Entonces invitó al niño con frambesía a que comiera de la comida. El niño se lo tragó todo incluyendo el recipiente. En pago, el niño le dijo a Obara Meyi que dispusiera de la olla de barro que era en realidad el recipiente con el cual se trataba normalmente su frambesia. Cuando salió a tirar la olla, el niño le aconsejó que accediera a curar al rey de la Muerte.
Después que regresó a la habitación del rey de la Muerte, accedió a hacer lo posible para curarlo. También aceptó el hecho de que no regresaría a su casa si no lograba cumplir la tarea en un plazo de siete días. Por su parte, Obara Meyi planteó que como no había débito sin crédito, él deseaba saber cuál era el premio que le aguardaba si lograba curar al siempre joven rey de la Muerte de su mal, por lo que el rey de la Muerte le prometió entregarle la mitad de sus posesiones celestiales si lo alcanzaba. Por la misma razón, el niño aquejado de frambesia también le preguntó a Obara Meyi qué le daría si lograba ayudarlo y Obara Meyi prometió darle la mitad de lo que obtuviera c***o premio.
El rey de la Muerte tenía el hábito de quitarse el vestido de la Enfermedad cuando se iba a acostar y de ponérselo nuevamente a la primera hora de la mañana. Esa misma noche, tan pronto como fue a la cama, Esu utilizó la escalera con la cual Obara Meyi hizo sacrificio para subir a la habitación de la Muerte.
Mientras hacía esto, conjuró a la Muerte para que durmiera profundamente. Tan pronto c***o la Muerte se durmió Esu, como niño aquejado de frambesía, llevó a Obara Meyi para que subiera por la escalera y viera cuan sano y saludable lucía el viejo y particularmente cuan suave se hallaba su cuerpo sin el vestido de la Enfermedad.
Al día siguiente, la Muerte invitó a Obara Meyi para que comenzara a trabajar a fin de curarlo. Obara Meyi recolectó todas las hojas disponibles y le adicionó su polvo de adivinación, y las preparó para que la Muerte se bañara con ellas durante siete días. Sin embargo, la Muerte no se bañó con los preparados. Mientras tanto, Obara Meyi le estaba dando al niño la mayor parte de la comida que él estaba recibiendo.
Al sexto día, el rey de la Muerte le dijo a Obara que él no estaba mejorando y que, al contrario, se había pasado noches sin dormir. Esa noche, Esu nuevamente conjuró a la Muerte para que durmiera profundamente y catapultó a Obara Meyi y al niño mediante la escalera invisible hasta la habitación de la Muerte. Cuando llegaron al local, el niño le dijo a Obara Meyi que cogiera la olla donde se hallaba el vestido de Enfermedad que estaba usando la Muerte. Una vez afuera, Esu conjuró el camino hacia el río para que en el mismo no hubieran seres vivientes, ya que estaba prohibido que las personas vieran esa olla. Después de esto, ellos procedieron a llevar la olla al río y allí la lanzaron. Al regreso, ambos se acostaron a dormir.
Poco después amaneció y ya era el día señalado. Tan pronto como aclaró se reunió un grupo de visitantes celestiales con el fin de presenciar la suerte de Obara Meyi. Entre tanto, la Muerte tomó su baño y buscó la olla que contenía su vestido de Enfermedad, pero no la pudo hallar. Al no poderla encontrar, la Muerte decidió encerrarse en la habitación. Después de esperar en vano a que el rey de la Muerte saliera del local. Obara Meyi lo mandó a buscar porque estaba ansioso por saber cual iba a ser su suerte. Después que tocó varias veces en la puerta de la habitación de la Muerte el viejo se vistió y salió. Se sentó en su trono con su cuerpo brillante, radiante y transparente con aspecto sano y saludable. Obara Meyi entonces le pidió a la Muerte que le anunciara el resultado de sus esfuerzos y este confirmó que su tratamiento le había dado una patente de sanidad.
La Muerte entonces entró y sacó todos los tesoros dobles para entregárselos a Obara Meyi. El niño le aconsejó a Obara Meyi que gritara debido a que el rey de la Muerte había cumplido su palabra. De acuerdo con esto Obara Meyi gritó y su alarido fue amplificado y repetido por Esu y el sonido hizo que los cimientos del Cielo se estremecieran. El incidente hizo temblar al rey de la Muerte quien penetró en la habitación para meter la mitad de todas sus pertenencias en un barril de nueces de kolá que posteriormente puso fuera. Antes de que saliera, el niño le había aconsejado a Obara Meyi que aceptara del rey de la Muerte solamente un barril de nueces de kolá.
La Muerte salió con dos recipientes, una caja de bronce que contenía desperdicios y un barril de nueces de kolá y le pidió a Obara Meyi que escogiera uno de los dos. De acuerdo con lo que le había aconsejado el niño aquejado de frambesía Obara Meyi escogió el barril de nueces de kolá y partió hacia su casa. Mientras tanto. Echu se había transformado en un viejo y se hallaba en el camino esperando por Obara Meyi, este por su parte, buscó al niño v al no poderlo hallar le dejó algunos de los regalos con su propio ángel de la guarda y continuó su viaje.
Antes de llegar a su casa, se encontró con un viejo en una choza que había estado ahí cuando él se dirigía a cumplir su misión. El viejo le dijo a Obara Meyi que le mostrara el premio que había obtenido producto de su viaje. En este momento comenzó a preguntarse si no era Esu quien nuevamente estaba jugando. Para salir de dudas, sacó su vara de autoridad y conjuró al viejo para que se transformara en su verdadero ser. El viejo al instante se transformó primero en el niño aquejado de frambesía y después en Esu en todo su esplendor. Entonces Obara Meyi le dio las gracias por toda la ayuda que le había prestado durante su imposible misión. Sacó el barril de nueces de kolá y dijo que tornara cualquier cantidad de nueces de este. En respuesta, Esu le pidió que lo llevara a donde quiera que él fuera y que le diera una parte de cualquier cosa que él comiera tal y como había hecho durante el viaje.
Al llegar a su hogar Obara Meyi le dio otro macho cabrío a Echu y un chivo a su ángel de la guarda. Entonces invitó a sus amigos a una comida de agradecimiento, siendo el único sacerdote de lfá que pudo frustrar las malvadas maquinaciones del rey de la Muerte.
En ese momento Obara Meyi decidió que había llegado la hora de partir hacia la Tierra. Antes de abandonar el Cielo, mandó a buscar sus sacerdotes de Ifá para que hicieran adivinación para él. Los sacerdotes de Ifá se llamaban:
Wosemi kpelembe kpelembe
Cromi mimi mimi
Lake ori udi koko ni kpa eron
Lembe lembe aabe be
Kuni mo ju oloja titu rin rin rin.
Se le dijo que para poder llevar la prosperidad al mundo había hacer sacrificio con una chiva a su Ifá agregando un barril de nueces de kolá y que le diera un macho cabrío a Esu.
Él hizo el sacrificio y partió hacia la Tierra.
Nació de un padre que solamente tenía la mano izquierda mientras que la madre tenía la visión de un solo ojo. A pesar de sus deficiencias físicas, ellos tenían muchos enemigos. Fue Obara Meyi quien introdujo los sueños en el mundo ya que cuando se hallaba en el útero siempre le estaba revelando peligros inminentes a sus padres. Cuando aún se hallaba en el útero los Ancianos de la Noche vieron que iba a nacer un niño el cual traería prosperidad a la Tierra y tomaron la determinación de que no naciera vivo.
Una noche le dijo a su padre en un sueño que preparara una medicina en un jabón que tuviera un precio de treinta y cinco cawries para bañarse con él con el fin de protegerse del ataque de los Ancianos de la Noche. En el sueño le dijo al padre que cuando recolectara las hojas las debía dejar toda la noche en el lugar sagrado de su Esu. A la mañana siguiente debía molerlas y mezclarlas con jabón para bañarse los dos.
Obara Meyi nació sin dificultades y ellos no tuvieron más problemas con los Ancianos de la Noche. Cuando nació, los padres fueron a un sacerdote de Ifá en busca de una adivinación por el día de su nacimiento. El sacerdote de Ifá se llamaba:
Afenju orno
Orno are kii kon jeme fene
Kpobi gbite gbite ya alumen
Ite onaye magba
Nio ni gbite orun.
Obara Meyi fue el único hijo que tuvieron sus padres. Rápidamente creció para convertirse en un pillo. Siempre estaba diciendo cosas que no tenían sentido de todos los sacerdotes de Ifá mayores de lfá y estos no estaban contentos con él. A una edad muy temprana acudía a las reuniones de los mayores donde con frecuencia se convertía en el centro de la atención. Había una reunión de sacerdotes de lfá mayores que se celebraba cada diecisiete días en el palacio del rey de Ife. El juego de ayo frecuentemente se jugaba después de la reunión, aunque este muchas veces terminaba con la muerte de uno de los hijos del rey.
En la primera reunión a la que asistió Obara Meyi bebió mucho, y después de emborracharse se vanaglorió de que en la próxima que asistiera revelaría los nombres de los responsables de las muertes periódicas de los hijos del rey. Había un alto jefe llamado Oshin quien de manera clandestina realizó todas las atrocidades. Después de la proclamación del joven Obara Meyi, la reunión se dispersó con el acuerdo tácito de que si no cumplía su promesa, sería ejecutado.
Convencidos de que Obara Meyi no podría revelar sus nombres, los conspiradores fraguaron un plan para matarlo. Se sentaron en el camino de los arbustos a conspirar, mientras la madre de Obara Meyi, a quien ellos no conocían, regresaba de la granja y oyó a los hombres organizando el nefasto plan en contra de su hijo. Después de oír los detalles, corrió a la casa a consultar su sacerdote de Ifá acerca de cómo salvar la vida de su único hijo.
A la madre se le aconsejó que preparara tres ñames machacados y tres ollas de sopa y que lo llevara todo a la orilla del río. Ella debía ponerse una cuenta en la cintura cuando fuera al río y en este debía bañarse. Mientras se estuviera bañando descubriría lo que tendría que hacer para salvar la vida de su hijo.
Fue para su casa e hizo como se le dijo. Al llegar al río depositó el ñame machacado y la sopa en la rivera y se internó en el agua para bañarse. Mientras se bañaba, un hombre llamado Okpolo llegó al lugar y saludó. El hombre rápidamente se bañó en el río y salió apurado. Cuando la mujer le preguntó a que se debía su prisa, el hombre le respondió que se estaba preparando para asistir a la reunión del día en el palacio del rey. Ella lo invitó a que comiera de la comida que había dejado en la orilla antes de que se fuera. Como en las largas reuniones que se celebraban en el palacio del rey no se servía comida de manera general, Okpolo se alegró mucho de poder comer antes de partir a la reunión.
Mientras comía, el hombre señaló que ese día iba a tener lugar un acontecimiento importante en la conferencia del rey ya que iban a matar al locuaz e insolente Obara Meyi pues él no iba a saber que sección de los jugadores de ayo era responsable de las muertes de los hijos del rey, tal y como había proclamado. Terminó revelándole a la mujer que él, Okpolo, era de hecho uno de los conspiradores debido a que el rey era tan mezquino que nunca servía comida o merienda alguna en las largas reuniones.
El otro hombre que pasó por allí fue Obuko quien se comportó casi de la misma manera. Después de comer el ñame machacado, le contó a la mujer los detalles de su misión para ese día agregando que él era uno de los que mataba a los hijos del rey, debido a su mezquindad. También reveló que por ser él uno de los conspiradores se hallaba entre los que iban a matar al parlanchín y alardoso Obara Meyi en la conferencia debido a que él nunca sabría sus nombres. Entonces se le presentó a la mujer como Obuko Orno lubebere tube y dijo que los otros eran: Agbo Omo , jojoguole y Okpolo Ami sosu run. Terminó confirmando que ellos eran los tres confabulados que mataban a los hijos del Olofen después de jugar el juego de ayo. Además reveló que Obara Meyi alardosamente había prometido descubrir el nombre de Oshin como único conspirador, mientras que de hecho no iba a ocupar su asiento en la conferencia ese día. Dijo además que el hijo mayor de Oshin, llamado A reino, iba a ocupar el lugar de su padre en la reunión, mientras que su padre se le sentaría al lado. Finalmente informó que se iba a preparar un asiento especial para Obara Meyi bajo el cual había un hoyo cubierto con una estera. El indiscreto Obuko continuó diciendo incluso que la única forma en la cual Obara Meyi podría evitar la suerte que le aguardaba era viniendo con un perro y un bulto de panes fríos de maíz y razupo de fríjol y tirarlos en la estera debajo de la silla para él reservada, su perro iría a buscarlo. La mujer enfatizó que sería una buena liberación si Obara Meyi muriera va que el pueblo se convertiría en un lugar más pacífico si él no estuviera. Con esto. Obuko partió hacia el palacio del rey.
Agbo fue el último en llegar al río. Él también realizó el ritual de la revelación después de comer el ñame machacado y confirmó lo que Okpolo y Obuko habían dicho antes que él. También confesó por qué y cómo ellos se proponían matar a Obara Meyi. Después de comerse su parte de ñame machacado, Agbo partió hacia la conferencia.
Poco después, la madre de Obara Meyi salió hacia su casa para informar a su esposo e hijo acerca de lo que había sucedido en el río. Rápidamente detalló la secuencia de los acontecimientos diciéndole a Obara Meyi lo que tenía que hacer. El debía ir con su perro llamado Boghoye Aje ejobi. Le aconsejó que tirara pan frío de maíz y razupo de fríjol debajo del asiento preparado para él y que llamara al perro para que los cogiera. Si el perro caía en el hoyo, él debía ponerse de pie y preguntar por aquella persona que se llamaba Obuko. Tan pronto como esta se identificara Obara Meyi debía ordenar que fuera ofrecida como sacrificio a Esu.
Después debía preguntar por aquella persona llamada Agbo y si la misma se identificaba, debía ordenar que fuera ofrecida como sacrificio al lugar público y sagrado de los antepasados del pueblo.
Finalmente debía preguntar por la persona llamada Okpolo y tan pronto como se identificara él debía ordenar que una flecha fuera enterrada a través de su boca y ano, ofreciéndole después como sacrificio a la divinidad del Suelo (Otá Olé).
Cuando se le preguntara la razón por la cual los tres hombres debían ser ejecutados, él debía revelar que ellos habían sido los conspiradores responsables de la muerte de los hijos del Olofen, después de haber jugado el juego de ayo con él. Pasado este episodio, debía ordenar que el hombre del trono bajara de este debido a que era un impostor y que debía darle paso a su padre Oshin, quien en ese momento estaría fumando una larga p**a llamada ekitibe por el costado del salón. Cuando Obara Meyi salió para la conferencia llevaba puesto el traje de su padre llamado gbariyee y su gorro llamado labagaden. Fue con su perro llamado Boghoye atoju ma oko. Al llegar a. la entrada principal del exterior del salón de reuniones del pueblo, los espectadores comenzaron a cantar su alabanza con gritos de Obara Meyi afenju orno.
Al entrar en el salón, rápidamente fue llevado a que ocupara la silla que le estaba reservada. En este momento, se mantuvo quieto, sacó sus bultos de pan frío de maíz y razupo de fríjol y los tiró bajo el asiento marcado para él, instruyendo a su perro para que los cogiera. El perro fue derecho a buscarlos, pero cayó a través de la estera en el profundo hoyo cuyo fondo estaba cubierto de garfios y pinchos.
Invirtiendo el orden en el cual debía cumplir las tareas ese día comenzó por ordenar que el hombre que se hallaba sentado en el trono debía retirarse de este de inmediato para darle paso al jefe Oshin, su padre. El hombre en el trono rápidamente se levantó y su padre se movió para ocupar el asiento.
Entonces llamó al hombre nombrado Obuko y le ordenó que se levantara y se identificara. También llamó a Okpolo y Agbo para que se levantaran y se identificaran. Todos hicieron como se les dijo. Obara Meyi instruyó que Obuko fuera sacrificado a Esu, Agbo al lugar público y sagrado de los antepasados y Okpolo a la madre Tierra (Otá Olé).
Cuando Oshin le preguntó a Obara Meyi por el delito cometido este le recordó la promesa que había hecho en la reunión anterior de descubrir a los conspiradores responsables de las muertes de los hijos del Olofen después que jugaran al juego de ayo con él. Confirmó que los tres hombres eran los culpables. Después de esto, los tres hombres fueron utilizados para sacrificio. Los culpables eran en realidad el macho cabrío, el carnero y la rana.
Todos los presentes entonces se alzaron y aplaudiendo ensordecedoramente, ovacionaron a Obara Meyi. Fue cargado en hombros y llevado afuera en procesión abierta. Los padres de Obara Meyi, antes de que este saliera de la casa, habían jurado suicidarse si su único hijo perdía la vida en el encuentro.
Tan pronto como el padre escuchó los gritos, concluyó que su hijo estaba mu**to y se quitó la vida. Cuando la madre vio que a su hijo lo llevaban en hombros en una procesión triunfal, sacó la cabeza del dogal de soga que había colgado para suicidarse. Entonces utilizó la soga para darle las gracias a su propia madre. Esta es la soga que la gente utiliza para amarrar el lugar sagrado de sus madres fallecidas en lugares de la tierra yorubá y beni hasta este día.
Es por esto que se dice que fue la madre de Obara Meyi la que lo salvó de las frías manos de la Muerte.

Veamos ahora un ese lfá del odu Ogbe Eturá que revela a la divinidad del Sueño en estrecha vinculación con lkú.

Cuando el Sueño fue creado por Oloddumare, siguió su propio camino como todas las criaturas que tuvieron poca o ninguna influencia en otras criaturas.
En otras palabras, él no era reconocido por nadie. Cada vez que él intentaba visitar a cualquier otra criatura, era rechazado como huésped inoportuno y mal acogido porque se le consideraba el amigo íntimo de la divinidad de la Muerte.
Quitando la deidad de la Muerte, él no tenía otro compañero. Él decidió ir a la adivinación para poder saber qué debería hacer para ganar aceptación. Los adivinos que adivinaron para él se llamaban Descanso, Pensamiento y Ensueño.
Akpata akpata ogpaara
(Ensueño, Descanso, Pensamiento).
Okpara re lejugba
Adifafun otalegbere eniyan
ribo orun orun shoshe ota
Orun ni oReyin gbo gbo won
Orun kumi o0 orun kasha
Ri kun mi oo orun.
Ellos le aconsejaron a Sueño que hiciera sacrificio con un chivo a Esu para que pudiera ver el fin del universo. Los sacerdotes de Ifá prepararon el polvo divino de este odu para Sueño, para que él lo soplara en los ojos de los organismos vivos que estuvieran descansando, soñando o pensando. Tan pronto como él se aproximara a cualquier criatura le soplaría el polvo en sus ojos y la víctima se rendiría de sueño. Así fue como Sueño conquistó a sus enemigos universales, las criaturas vivientes. Por eso se dice que cuando una persona muere cae en profundo sueño.

El siguiente pasaje, narra la historia de un hombre llamado Lapade, que usaba todos sus conocimientos para alcanzar la riqueza, pero que era hostigado por la Muerte. Al igual que en todas las formas cortas de eses Ifá la historia no nos dice qué le sucedió a Lapade. Termina con un conjunto en el que se insta a la Muerte a temer al sacerdote "teme al Cielo raso y lo deja incólume”.
No se debe vivir con necesidades cuando se comparte la casa de un sacerdote lfá.
No se debe tirar a un sacerdote lfá de la casa debido a las necesidades.
El que vive con necesidades mientras comparte la casa con un sacerdote de Ifá,
el que tira a un sacerdote de lfá de la casa debido a las necesidades,
esa persona se pone así en peligro.
Se consultó a Ifá en nombre de Lapade, un hombre de extraordinaria belleza
que estaba usando todos sus conocimientos para tener dinero. pero a quien la Muerte buscaba con gran sabiduría.
Muerte, cuando entres a una casa, no tomes al sacerdote de Ifá,
Cuando el fuego quema el techo de paja de una casa,
teme al Cielo raso y lo deja incólume.

El siguiente pasaje nos brinda un análisis sobre la antítesis de la riqueza y de la Muerte.

Cuando la Riqueza vino al mundo procedente del Cielo, él se hizo tan rico que fue capaz de comprar todo cuanto hubiera bajo el sol, se volvió tan engreído y ostentoso que desafió a reyes y nobles igualmente. Mientras tanto, él decidió regresar al Cielo para comprarle a la Muerte longevidad perpetua para poder vivir en la Tierra por siempre.
Cuando él se encontró con la Muerte en el Cielo, se le indicó que pusiera su petición a Indiscreción. El nombre completo de Indiscreción es Incapacidad para oír consejo. Cuando llegó a Indiscreción, él recibió una recepción positiva. Indiscreción le dijo a Riqueza que lo visitaría en la Tierra en un período de siete días y que hiciera preparativos para recibirlo.
Al regresar a la Tierra Riqueza envió invitaciones a todos sus amigos y parientes para que se le unieran a concederle una recepción digna de un augusto visitante. El día señalado, Riqueza había hecho elaborados preparativos para ofrecer alimentos y bebidas. Los invitados comenzaron a llegar por chorros mientras que todavía preparaban la comida en la cocina.
Es importante señalar que Indiscreción, no le reveló ni la hora ni la forma de su llegada. Mientras tanto, Indiscreción se puso en camino desde el Cielo en forma de un tornado de mediodía. De repente el conjunto de Riqueza fue envuelto en un torbellino de viento que hizo que todo el mundo corriera desordenadamente. Posteriormente, la tormenta de viento tomó velocidad y echó fuego delante de la cocina al techo de la casa incendiando el palacio de Riqueza. Durante la conflagración, se quejó de que tenía tesoros muy importantes que rescatar del flamante in****no. El fue aconsejado por todos que no se atreviera a entrar en la casa en llamas pero nadie pudo detenerlo. El entró temerariamente a la casa y el fuego lo consumió hasta morir.
Así, fue la incapacidad de Riqueza de aceptar el consejo honesto y prudente lo que lo llevó a la Muerte.

Esa es la razón por la que personas adineradas tienden a morir prematuramente en el curso de la búsqueda de más riquezas, porque ellos ap***s oyen consejos después de volverse ricos. Aquellos que prestan atención al consejo genuino de los demás y resisten el impulso de comportarse de manera imprudente e indiscreta en circunstancias críticas son destinados al disfrute del aire fresco de la longevidad.

Tabúes:
La Muerte prohíbe: la calabaza, el aceite de sémola de maíz, los guijarros, el ñame y el grito de la gallina negra (estos se ofrecen a modo de desviar la Muerte o la perspectiva de peligro sobre el ser humano). También constituye un tabú para lkú atacar directamente a su objetivo, realmente lo hace a través de segundos y terceros.

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