18/09/2026
Hablar de las mujeres indígenas es hablar también de una realidad marcada por la desigualdad, la discriminación y diversas formas de violencia que muchas veces permanecen invisibles ante la sociedad y las instituciones.
Las mujeres indígenas enfrentamos una violencia estructural que se manifiesta de muchas maneras: en las dificultades para acceder a un empleo digno, en la falta de oportunidades, en la discriminación por nuestra lengua, nuestra cultura, nuestro origen y nuestra forma de vida, no se trata únicamente de hechos aislados; son condiciones que históricamente han limitado nuestra participación y nuestras posibilidades de desarrollo.
Para muchas mujeres indígenas, encontrar trabajo no significa solamente competir por una plaza, significa enfrentar prejuicios y obstáculos por hablar una lengua originaria, por pertenecer a una comunidad, por defender nuestros derechos o simplemente por exigir que se respete nuestra dignidad.
Y cuando una mujer indígena decide alzar la voz, organizarse y defender los derechos humanos, la situación puede volverse todavía más difícil, se pretende desacreditar nuestra palabra, cuestionar nuestras intenciones o señalar nuestra participación social y comunitaria como si defender derechos fuera una falta.
!!Defender los derechos humanos no debería ser motivo de persecución, exclusión o violencia política!!.
Las mujeres indígenas tenemos derecho a participar en los asuntos públicos, a expresar nuestras opiniones, a organizarnos y a defender las causas de nuestras comunidades.
Nuestra voz tiene el mismo valor que cualquier otra voz.
Esta realidad también alcanza a las parteras indígenas tradicionales, quienes durante generaciones han acompañado a las mujeres de nuestras comunidades, particularmente en lugares donde los servicios de salud son insuficientes o se encuentran lejos.
La partería tradicional representa conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación, no podemos permitir que estos saberes sean invisibilizados, descalificados o desplazados sin escuchar primero a quienes los mantienen vivos.
Las parteras indígenas tienen derecho a ser escuchadas, respetadas y reconocidas, tienen derecho a participar en las decisiones y políticas públicas que afectan directamente su trabajo, sus conocimientos y sus comunidades.
De ahí que hablar de los derechos de las mujeres indígenas y de las parteras tradicionales también significa hablar del derecho a la participación, a la identidad cultural, a la libre determinación, a la igualdad y a una vida libre de violencia y discriminación.
No queremos privilegios, queremos igualdad de oportunidades y respeto a nuestros derechos.
No queremos que nuestra voz sea utilizada solamente cuando conviene a las instituciones, queremos ser escuchadas cuando se toman decisiones que afectan nuestras vidas y nuestras comunidades.
No queremos que defender los derechos humanos sea utilizado como argumento para señalarnos, excluirnos o violentarnos, defender derechos es ejercer ciudadanía.
Las mujeres indígenas no somos únicamente receptoras de políticas públicas, somos sujetas de derechos, somos trabajadoras, profesionistas, campesinas, artesanas, autoridades comunitarias, defensoras, cuidadoras y portadoras de conocimientos ancestrales.
Nuestra lengua no es una limitación.
Nuestra identidad no es una vergüenza.
Nuestra cultura no es un obstáculo.
Y nuestra voz no debe ser silenciada.
Hoy levantamos la voz para decir que las mujeres indígenas tenemos derecho a vivir, trabajar, participar y defender nuestras comunidades con dignidad, igualdad y libertad.
Y decimos también que las parteras indígenas merecen respeto, reconocimiento y un lugar digno dentro de cualquier diálogo sobre la salud, la interculturalidad y los derechos de los pueblos indígenas.
Porque cuando se silencia a una mujer indígena, no solamente se silencia a una persona: se intenta silenciar una historia, una comunidad, una lengua y una forma de entender la vida.
Por eso seguiremos hablando, participando y defendiendo nuestros derechos.
!!Nuestra voz existe. Nuestra historia existe. Nuestros saberes existen, y nuestros derechos también.
!!YA VASTA DE VIOLENCIA DE GENERO!!
Queremos igualdad, respeto y justicia. Queremos que nuestro trabajo sea reconocido por nuestra capacidad y no condicionado por nuestras ideas, nuestra identidad o nuestra defensa de los derechos humanos.
YA NO MAS VIOLENCIA..