10/10/2026
Cadena de suministro de semiconductores
Las importaciones de semiconductores de México superaron los 23,500 millones de dólares en 2024, según datos del Banco Mundial citados por el Milken Institute. Esa demanda nacional justifica, en teoría, inversiones a gran escala en producción local. Sin embargo, el Plan Maestro para el Desarrollo de la Industria de los Semiconductores en México 2024-2030 revela una realidad distinta: la industria actual exporta unos 4,900 millones de dólares anuales y genera alrededor de 10,000 empleos, con metas oficiales de duplicar ambas cifras para 2030.
Durante su participación en el Mexico Digital Summit 2026, el director de Asuntos Gubernamentales para las Américas de Intel, señaló que México tiene mayor disponibilidad de agua, flexibilidad en el mercado laboral y una cadena robusta de universidades. No obstante, reconoció que el país únicamente diseña y valida chips, y solo en procesos con menor complejidad puede ensamblar. La ambición oficial es avanzar hacia una "sustitución inteligente": promover la cadena de suministro sin ahogar la industria que ya opera.
El contraste es revelador. Mientras Corea del Sur, Taiwán o Alemania concentran ecosistemas completos de fabricación de alto nivel, México permanece en la etapa de diseño y validación, con la excepción de operaciones limitadas de ATP (assembly, testing and packaging). La mayor inversión privada nacional anunciada hasta la fecha es la planta QSM en Querétaro, con 12 millones de dólares.
En ese escenario, medir qué tan maduro está el ecosistema resulta tan importante como declarar las metas. Si las importaciones son cinco veces mayores que las exportaciones, algo en la cadena local no se ha cerrado aún. ¿Cuántas plantas mexicanas pueden ofrecer hoy un proceso completo de fabricación desde el wafer hasta el chip empaquetado?
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