12/08/2026
Día 7 – Una Muerte Santa
Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros.
(Romanos 8, 18)
Intención:
Por los que agonizan y los que sufren enfermedades graves.
Virtud:
Deseo de vida eterna.
En medio de la pandemia de influenza de 1889 y 1890, el Padre McGivney viajó lejos para encontrar tratamientos efectivos, pero siempre regresaba a su parroquia para ocuparse de sus deberes mientras su salud se lo permitía.
En sus últimos días, los sacerdotes lo visitaron para consolarlo, aprender de él y darle el sacramento de la Unción de los Enfermos. Por su parte, oró fervientemente por sus feligreses y Caballeros, al ofrecer su sufrimiento a cambio de su bienestar espiritual y temporal. Un hombre de acción práctica hasta el final: actualizó su testamento, respaldó la educación de seminario de su hermano menor y dividió sus bienes entre sus hermanos.
La influenza, conocida como “grippe asiatica”, que captó la atención del mundo entero, también afectó su cuerpo. Estuvo confinado a la cama en su rectoría durante gran parte del verano antes de sucumbir al virus, con una afección subyacente de tuberculosis, el 14 de agosto de 1890, dos días después de su cumpleaños número 38, durante la vigilia de la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.
Era un modelo de bondad y paciencia y, en su último acto sacerdotal sobre la Tierra, se ofreció a Dios en una santa muerte.
Como recordaba uno de sus Caballeros: “Era un hombre dedicado a la gente. Se dedicaba con entusiasmo al bienestar de su gente, y toda la bondad de su alma sacerdotal se afianzó aún más en sus incesantes esfuerzos por mejorar su afección”. La estampita de oración para conmemorar su funeral citó un pasaje del Libro de la Sabiduría que destacó su santidad de vida y su cercanía a Dios: “Llegado a la perfección en poco tiempo, alcanzó la plenitud de una larga vida. Su alma era agradable al Señor, por eso, él se apresuró a sacarlo de la maldad” (Sabiduría 4, 13-14).
Peticiones
Por nuestros seres queridos que han mu**to, que pronto vean el rostro de Dios en la tierra de los vivos.
Por intercesión del Padre Michael McGivney, escucha Señor nuestra oración.
Por aquellos que sufren en mente, cuerpo o alma, que puedan sentirse reconfortados y sanados por la misericordiosa mano de Dios.
Por intercesión del Padre Michael McGivney, escucha Señor nuestra oración.
Para que muchas gracias lleguen a través de la intercesión del Padre Michael McGivney, que su ejemplo de virtud nos inspire a poner nuestra fe en acción por el bien de nuestras familias, parroquias y comunidades.
Por intercesión del Padre Michael McGivney, escucha Señor nuestra oración.
Por las peticiones personales de aquellos que rezan esta novena, y por un milagro de Dios que conduzca a la canonización del Padre McGivney.
Por intercesión del Padre Michael McGivney, escucha Señor nuestra oración.