01/09/2026
Querida Glorita:
Hay personas que trabajan en una institución y hay personas que, con los años, terminan convirtiéndose en parte de su historia. Tú, sin duda, eres una de ellas.
Hace 30 años, cuando el IHPG Puebla apenas comenzaba como un proyecto lleno de sueños, entusiasmo e incertidumbre, estuviste ahí. Junto con la Dirección, ayudaste a poner los primeros cimientos de lo que hoy somos. Y desde entonces, durante tres décadas, acompañaste el crecimiento del Instituto con una entrega, una lealtad y un compromiso difíciles de encontrar. Durante muchos años prácticamente todo pasaba por tus manos: cobrar colegiaturas, ayudar a formar los grupos, llevar el registro de las calificaciones, preparar los materiales, organizar información, recordar pendientes y resolver una enorme cantidad de cosas que hacían posible que el Instituto funcionara día con día.
Conforme el IHPG Puebla fue creciendo, todas esas actividades que alguna vez realizaste tú sola comenzaron a distribuirse entre varias personas. Tal vez esa sea una de las formas más claras de dimensionar todo lo que hiciste: hoy se necesitan distintas áreas y varias personas para realizar muchas de las tareas que durante años estuvieron bajo tu responsabilidad.
Pero tu aportación nunca fue solamente administrativa.
Tu forma de ser también construyó Instituto.
Tu amabilidad, educación, discreción, fidelidad, honorabilidad, enorme sentido de responsabilidad, memoria excepcional y ese orden que siempre te caracterizó hicieron una diferencia en la vida cotidiana del IHPG. Fuiste una colaboradora como pocas, con la camiseta profundamente puesta, comprometida no solo con hacer bien tu trabajo, sino con cuidar este proyecto como si también fuera tuyo. Y de alguna manera, lo fue.
Porque una institución no se construye únicamente con programas académicos, salones o documentos. Se construye con las personas que durante años deciden dar lo mejor de sí para que algo crezca. Y en estos 30 años, hay una parte muy importante del IHPG Puebla que existe gracias a ti.
Por eso tu ausencia se siente. Se siente en los espacios, en las rutinas y, sobre todo, en el corazón del Instituto.
Sabemos también que todo en la vida tiene ciclos, y hoy comienza para ti uno nuevo. Deseamos profundamente que esta etapa de jubilación venga acompañada de tranquilidad, alegría, descanso, nuevos proyectos, tiempo para ti y muchas experiencias que continúen nutriendo tu alma y tu corazón.
El IHPG Puebla, sus directivos, maestros, colaboradores, alumnos y egresados estaremos siempre profundamente agradecidos por todo lo que entregaste a esta institución durante tantos años.
Y aunque oficialmente termine una etapa, todos sabemos que hay cosas que probablemente nunca cambiarán. Seguramente más de una vez seguiremos diciendo:
“Pregúntenle a Glorita… ella sabe.”
Y tendremos la tranquilidad de saber que, aunque ya no estés todos los días en el Instituto, seguirás estando a una llamada de distancia y, sobre todo, formando parte de nuestra historia.
Gracias, Gloria, por 30 años de trabajo, compromiso, cariño y lealtad.
Gracias por haber estado desde el principio.
Gracias por crecer junto con nosotros.
Gracias por ayudar a construir el IHPG Puebla que hoy conocemos.
Esta siempre será tu casa.
Por siempre en la historia y en el corazón del IHPG Puebla. ❤️
Con todo nuestro cariño y gratitud,
Laura P. Romero Flores y toda la comunidad del IHPG Puebla.