19/04/2017
"... Me parecería indecoroso no tener miedo, pues entonces tampoco tendría valor, que no es sino la superación del miedo. Ya en el pasillo, volví a pegar la oreja contra el ojo de la cerradura, y una vez más reinó el silencio. Llegué incluso a sacar la lengua como un colegial id**ta, tras lo cual me entraron ganas de reír. Creo que nunca me he reído tanto. Por lo bajo, naturalmente. Fue la risa sofocada más auténtica que pueda imaginarse. Cuando me río de este modo ya no queda nada sobre mí. Y en esos casos soy algo insuperable en cuanto a dominar y abarcar. En momentos así soy, grande"