22/08/2026
El clavo y el ma****lo
El clavo le preguntó al ma****lo:
—¿Por qué siempre eres tú quien me golpea? ¿Por qué?
El ma****lo le respondió:
—No lo hago para lastimarte. Lo hago para ayudarte a cumplir tu propósito.
—Pero duele… duele mucho —susurró el clavo.
—Lo sé —respondió el ma****lo—, pero sin esos golpes nunca entrarías en la madera, nunca podrías sostener nada y nunca servirías de apoyo para algo más.
El clavo guardó silencio por un momento y después preguntó:
—¿Y tú? ¿No te cansas de golpear?
El ma****lo respondió:
—Claro que sí. Pero vale la pena cuando veo que, gracias a ello, logras sostener aquello para lo que fuiste llamado.
El clavo permaneció un instante en silencio y, finalmente, con una pequeña sonrisa, dijo:
—Gracias por empujarme, aunque algunas veces duela. Gracias por no dejarme a medias.
Y quizá así sucede también con algunos momentos de nuestra vida.
Hay experiencias que sentimos como golpes. Situaciones que no comprendemos, cambios que no deseamos y momentos que parecen quebrarnos.
Pero con el tiempo podemos descubrir algo diferente en nosotros.
Tal vez no elegiste el golpe, pero sí puedes elegir qué construyes después de él.
A veces aquello que parecía romperte termina mostrándote la fuerza con la que tú puedes sostener tu propia vida.
Fundación Conciencia SIMA
Transforma tu interior, transforma tu realidad y juntos transformamos el mundo.