05/06/2026
DISCURSO DE GRADUACIÓN
MARÍA XIMENA GARCÍA MIRAMONTES
EGRESADA DE PSICOLOGÍA
Estimados compañeros, maestros, directores y familiares, es un gusto estar aquí reunidos con ustedes para la celebración de lo que considero es un logro muy importante para todos. No sólo celebramos un éxito académico, pero también todo el esfuerzo que conlleva estar aquí, nadie nos enseña a cómo vivir nuestra vida, más en este punto en el que nos encontramos de transición y como a mí me gusta llamarle el ser “adultos chiquitos” apenas estamos aprendiendo sobre la vida y los retos de la misma, a tener golpes de realidad, pueden creer que yo le decía a mi mamá que a los 18 años me iba a ir de la casa a vivir sola y ser totalmente independiente, y ahora lo menos que quiero es dejar el nido.
Pero a pesar de toda la incertidumbre y el miedo a lo desconocido hay algo muy bonito en saber que estamos pasando a esta nueva etapa, en donde muy seguramente no tendremos las respuestas y puede que nos equivoquemos, pero al final de cuentas de eso se trata la vida. Sé que muchas veces sentimos que el tiempo se nos va de las manos pero los quiero invitar a disfrutar de cada momento, el estar realmente presentes, y aunque la ansiedad nos diga lo contrario todavía tenemos tiempo, y lo hemos hecho hasta aquí.
Estoy sumamente agradecida con la UDLACDMX, cuando salí de prepa empecé a cursar el primer semestre en otra universidad y mi experiencia no fue para nada la esperada, con toda sinceridad yo no conocía a la UDLACDMX y fue por una tía la cual me sugirió que fuera a conocer la universidad, yo no estaba muy convencida, sin embargo en cuanto llegue a la UDLACDMX y conocí a Gracia sentí una calidez inmediata, porque aquí no era sólo un número más, recuerdo que Gracia se sentó a platicar conmigo y noté que la directora de la carrera de psicología genuinamente estaba interesada en mí, mi forma de pensar y mis aspiraciones, en ese momento supe que este lugar era para mí.
Si bien no es la universidad más grande de México creo que justo eso es lo que la hace valiosa, los maestros se preocupan por ti, te ayudan, puedes tener ideas diferentes y en vez de ser cuestionado hay espacio para desarrollar esas ideas.
No sólo he encontrado a maestros que estoy segura que nunca olvidaré ya que sus enseñanzas no sólo se quedan en el ámbito académico pero como enseñanzas de vida, los admiro mucho y espero poder ser algún día como ellos, y no sólo me voy con increíbles enseñanzas pero con amistades que también sé que son para toda la vida.
La psicología es una carrera profundamente hermosa, porque nos enseña a mirar más allá de lo evidente. Quienes nos formamos en esta disciplina aprendimos a desarrollar un ojo clínico, una sensibilidad especial para comprender que detrás de cada conducta, cada emoción y cada decisión, existe una historia, un contexto y una forma única de interpretar el mundo. A veces, una conversación cotidiana deja de ser simplemente una conversación y se vuelve fascinante, observamos cómo cada persona conecta experiencias, construye significados y entiende la realidad desde su propia historia de vida. Y creo que eso es algo que la psicología nos regaló: la capacidad de escuchar de verdad, de cuestionarnos, de mirar con más empatía y entender que pocas cosas son tan simples como parecen.
Para quienes se formaron en psicología organizacional, considero que algo muy valioso es que las personas no dejan de ser humanas dentro de una empresa. Que detrás de metas, productividad y resultados, existen emociones, motivaciones, conflictos, liderazgo y bienestar. Porque al final, cualquier espacio funciona mejor cuando entendemos a las personas que lo conforman.
Y aunque cada uno tomó caminos distintos dentro de la psicología, algo que considero que compartimos todos es que esta carrera cambió nuestra manera de ver el mundo y seguramente, también nuestra manera de vernos a nosotros mismos.
Estoy muy conmovida de poder llamarlos colegas, no parece que ya pasaron 4 años, siento que fue apenas ayer cuando estábamos iniciando este camino con nervios, dudas y muchas expectativas, pero hoy, después de tantos retos, esfuerzos, trabajos interminables, exámenes, prácticas, estrés y si muchas desveladas, podemos mirar atrás y reconocer que todo valió la pena.
Más allá de compartir una carrera, compartimos una etapa de vida que nos transformó. Crecimos profesionalmente, sí, pero también como personas. Aprendimos unos de otros, nos acompañamos en momentos difíciles y celebramos pequeñas y grandes victorias.
Así que quiero felicitarlos de todo corazón, porque sé el esfuerzo que cada uno hizo para estar sentado aquí hoy. Estoy segura de que vienen cosas maravillosas para todos nosotros, en cualquiera de los caminos que decidamos tomar. Y sinceramente, me emociona pensar que quizá algún día coincidiremos nuevamente, tal vez compartiendo espacios profesionales, proyectos o incluso pacientes, y qué orgullo será poder decir: “somos colegas y además egresados de la UDLACDMX”
Gracias por formar parte de esta historia y felicidades, porque de verdad lo logramos!