Denia Maria Sandoval

Denia Maria Sandoval Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Denia Maria Sandoval, Universidad, Ciudad de, Mexico City.

0. Maravilloso día, repleto de bellos y emotivos mensajes, de llamadas, de abrazos, besos, ¡y cheesecake de  chocolate y...
24/02/2024

0. Maravilloso día, repleto de bellos y emotivos mensajes, de llamadas, de abrazos, besos, ¡y cheesecake de chocolate y nuez!
Gracias por permitirme sentir su afecto.
Bsss.

1. Sé que las cuentas regresivas alertan sobre algún acercamiento temporal, es la razón por la que inicié así esta serie...
23/02/2024

1. Sé que las cuentas regresivas alertan sobre algún acercamiento temporal, es la razón por la que inicié así esta serie de breves notas en las que recordé y me permití presentarles a algunas de las personas, lugares y recuerdos que atesoro.
Claro, tuve un error de cálculo, faltaron muchísimos; ya tendré ocasión de corregirlo, espero.
Para mí, estos treinta días fueron un ejercicio de memoria, de reencuentros, de alegrías y de orgullo; por desgracia también de angustia y de profundo dolor. Ocurrió una despedida que, además, me recordó que continuaré solo por un periodo (inquietantemente desconocido), en esta espiral sin fin que algún día yo también dejaré, pero que por fortuna seguirá girando con muchos de ustedes, que sin duda, permanecerán haciendo de este un mundo más feliz, más justo y más humano.
Desde mi perspectiva, siempre, el tiempo que más disfrutamos se termina más rápido, pero a cambio, nos deja conservar los recuerdos más nítidos y bellos, para ayudarnos a lidiar con los tiempos difíciles sin perdernos del todo.
Y si fuera el caso que los recuerdos no son suficientes, siempre están esos seres maravillosos con los que coincidimos por genética o por azar, que nos acompañan, nos acogen, nos abrazan, nos consuelan, nos alientan, nos defienden, nos enseñan, nos escuchan… para poder estar y seguir.
Estas son las últimas horas de mi primer atado de años, cinco minutos después de la medianoche, se cumplirán cincuenta y dos años de que empece mi tránsito por este mundo. Mi corazón espera que sigamos compartiendo muchos gratos momentos, que vivamos aventuras increíbles, comamos mil delicias y recibamos el amor extraordinario que me traerá el segundo atado. Estoy cierta de que al cuidado de la misma perfecta estrella y al abrazo de las que empiezan a brillar, será tan asombroso, placentero, emotivo y bello como el primero.
Los quiero siempre.

2. Muchas personas han estado junto a mí a lo largo de la vida. Evidentemente la mayoría son mi familia cercana o no tan...
22/02/2024

2. Muchas personas han estado junto a mí a lo largo de la vida. Evidentemente la mayoría son mi familia cercana o no tan cercana. Otros eran desconocidos con los que coincidí en la escuela, en el trabajo, en alguno de los muchos barrios que he habitado o en el de mis abuelos. También pudimos conocernos en el transporte, en la escuela de nuestros niños, o por azar, quizá eran amistades de mis amistades o me contactaron por redes sociales —no, ni lo piensen, no uso apps de citas, sigo pensando que es más conveniente aplicar métodos más tradicionales-. Donde sea que nos hayamos conocido, nos hicimos amigos y de alguna forma, también son mi familia.
Por diversas condiciones hay quienes permanecen cerca, otros están a una distancia más geográfica que real, pues de alguna manera siempre están. También hubo breves coincidencias, cercanías temporales o cíclicas de duración variable; cada uno de estos alejamiento tuvo sus motivos específicos —fortuitos, suyos o míos, muchos ya no tienen importancia, algunos, me siguen doliendo-.
El hecho es que coincidimos. Sí, ya sé que no estamos en ningún evento protocolario y quiero aclarar que esto no es algún tipo de despedida; tampoco bebí, comí o ingerí cosas espirituosas; ni estoy depre, creo. Tal vez sí enloquecí un poco, pero por alguna inexplicable razón, así es más divertida la vida, ¡denme chance!
Cualquiera que sea o haya sido nuestra relación y sus circunstancias, y —salvo dos o tres casos que hubiera querido evitar, tendrán que disculparme- siempre, siempre, agradeceré el que alguna vez hayamos coincidido.
Especialmente, nunca dejaré de agradecer la presencia de mi madre, una de las mujeres más valientes y bellas que conozco; y que, por alguna afortunada e impredecible casualidad, me hizo el favor de traerme a este maravilloso mundo y me ayudó a crecer.

3. El año pasado, una persona muy querida me regaló un libro, me dijo que le parecía muy bueno, que no me dejara llevar ...
21/02/2024

3. El año pasado, una persona muy querida me regaló un libro, me dijo que le parecía muy bueno, que no me dejara llevar por dos aspectos que de entrada sabía que me repelían: cabe en la categoría de “autoayuda” y en apariencia tiene algo de religioso. Le prometí leerlo.
A la tercera página me pregunté qué tan importante era cumplir esa promesa, pero continué con la lectura. Un sábado leí toda la primera parte, donde explica el contexto y la forma de leerlo.
Lo fui leyendo según las instrucciones e hice los ejercicios que proponía, me encantó. Entre otras cosas, porque me hizo darme cuenta de cuánto cambié a lo largo de mi vida y de que, no siempre fue por algo mejor o para ser más feliz. Dejé de hacer muchas cosas que disfrutaba, la mayoría, sin algún motivo verdaderamente importante. Fue más por comodidad o por flojera, por desilusiones externas o por comentarios desalentadores, por desorganizada también.
Lo más doloroso fue notar que había olvidado muchos de mis sueños, de mis deseos más profundos y que fueron parte de mí, me hacían ser yo.
Claramente, el dolor no fue por la imposibilidad de alcanzarlos, no —estoy consciente que no puedo hacer todo y de que obvio, no puedo ser buena en todo-, es por haberlos dejado olvidados.
A veces, el problema de mirar al pasado, es que, a la distancia escogemos los mejores momentos y olvidamos o descartamos los malos y los equis, así, todo parece haber sido mejor; y si lo comparamos, el presente puede lucir como algo desesperanzador y vacío, sin serlo.
El verdadero reto, es poder ver la belleza de nuestro pasado para recordar, acariciar y retomar --si esto es posible- algunos de nuestros mejores sueños y actividades, para vivir un presente más pleno y feliz, como el de mi niñez.

4. La última vez que me enamoré fue tan irracional y maravillosa como la primera. En los años intermedios ocurrió muy po...
21/02/2024

4. La última vez que me enamoré fue tan irracional y maravillosa como la primera. En los años intermedios ocurrió muy pocas veces —y pensé que jamás sucedería después de Mario-.
Pero ahí estaba el sujeto en cuestión, un diseñador de software a finales de sus cuarentas, con lindos ojos tristes. ¿Qué podríamos tener en común?
Coincidimos por casualidad. Creo que lo que me atrapó fue su sentido del humor, sus ocurrencias; para cualquier cosa que le dijera, él tenía una respuesta adecuada y completamente divertida.
Las conversaciones podían ser muy interesantes o absolutamente tontas y no importaba, siempre teníamos algo que decirnos. ¡Lo importante era compartirnos! Todo el día pensaba: ¡ah, cuando le cuente…! Sé que él pensaba lo mismo.
Compartimos, además de nuestras inquietudes, sueños, recuerdos y afecciones, la lectura de varios libros. Cuando estaba indecisa o con dudas para hacer algo, él encontraba la forma de animarme.
Después de más de una década, volví a sentirme enamorada y con las mariposas en el estómago que se escapaban en cada suspiro. No podía ocultarlo.
Él siempre estaba para mí y desde donde estuviera, me mandaba el primer mensaje del día y el último de la noche, repletos de frases dulces y miles de besos. También compartíamos canciones de amor. Ya sé, qué cursi…
Hasta que un extraño día, todo terminó. Mis amigos dicen que fui yo quien lo terminó con un bello mensaje —que obvio, no tenía esa intención-, mis amigas dicen que él fue quien se alejó y no quiso aclarar las cosas. Nunca lo comentamos, aunque coincidimos algunas veces después. No volvimos a ser. Yo a veces, lo extraño.
Esta soy yo el año pasado, absolutamente enamorada...

5. Muchos nos hemos tardado algunos años en titularnos después de completar los créditos. Yo no fui la excepción, estuve...
20/02/2024

5. Muchos nos hemos tardado algunos años en titularnos después de completar los créditos. Yo no fui la excepción, estuve a punto de no titularme.
La verdad es que mi tesis fue muy “accidentada”. Había escogido el tema mucho antes de acabar los cursos, al elegirlo deseaba no necesitar los materiales de algún investigador. ¡Casi todos los tratan como a sus “preciosos”! Esto me dejaba solo la posibilidad de un trabajo teórico que, generalmente, se me salía de las manos, pues cada inquietud me abría un nuevo camino y se ramificaba hasta el infinito. Pero ahí estaba Mario, para hacerme regresar al índice o plantear las correcciones pertinentes sin perder por completo el norte. Hasta que un día, perdimos una gran parte de él por un EVC.
Un año después, cuando ya estaba un poco más restablecido, me llevó con un investigador al que apreciaba mucho y trabajamos un poco… todo lo que el cáncer le permitió.
Pasado un tiempo, también murió Mario y la tesis volvió a quedar en suspenso.
Cuando me instalé en otro departamento y me sentí menos devastada, conseguí un nuevo director que, por cuestión de tiempo, no podía corregir mi trabajo y tuve que cambiarlo.
Así llegué con mi último director que también fue un gran amigo. Trabajamos en las correcciones —principalmente de edición y estilo-, hasta que me firmó el borrador final. Al día siguiente fui a entregarlo a la escuela para continuar el trámite y poder hacer el examen.
Tres días después de entregarlo y sin previo aviso, murió mi tercer director de tesis.
En la escuela, la señora que estaba encargada del área, me dijo cuándo le comenté lo sucedido: “Vuelve a registrar la tesis con otro director y cuando te firme el borrador final, regresas”.
Fue cuando me di cuenta de que llevaba más de catorce años trabajando en cosas de arqueología y de que nada iba a cambiar —ni cambió- con un título. Decidí que no empezaría con un nuevo director que, muy probablemente, querría que hiciera un trabajo distinto.
Por fortuna, tuve el apoyo del jefe de carrera y todo terminó bien, me dieron fecha para el examen profesional y pude titularme.
Aquí, ese día con nuestros hijos.

6. Hace unos años mi amiga me presentó a un joven pintor, que pronto se volvió también mi gran amigo.Coincidíamos –siemp...
19/02/2024

6. Hace unos años mi amiga me presentó a un joven pintor, que pronto se volvió también mi gran amigo.
Coincidíamos –siempre que podíamos- los tres, a veces algunos más. En reuniones, presentaciones de libros, las inauguraciones de sus exposiciones pictóricas, visitábamos museos o nos íbamos a algún antro.  
Él es muy entusiasta, perseverante y tiene una energía que te empuja… también es muy insistente.
El caso es que nos convenció de que podíamos presentar una exposición con nuestra obra. Mis amigas presentarían sus pinturas y dibujos, yo mis fotografías.
Mi amigo me acompañó a presentar mi trabajo para solicitar la sala de exposiciones, los personajes a quienes vimos me pidieron que, además de la muestra colectiva, preparara una exposición individual, solo con mis fotografías.
Al final, solo presenté la muestra individual.
Fue una gran experiencia y la inauguración, una oportunidad para reunirme con muchos de mis seres queridos y sentirlos cerca.
Esta es una de las fotos que presenté, ojalá les guste. La tomé en El Escorial.

7. Hoy ha sido un día extraño. Amaneció lloviendo ¡a la mitad de febrero, algo raro! Cayó aguanieve y nieve en el Ajusco...
18/02/2024

7. Hoy ha sido un día extraño. Amaneció lloviendo ¡a la mitad de febrero, algo raro! Cayó aguanieve y nieve en el Ajusco, Milpa Alta y otras zonas altas del sur de la Cuenca. ¡Muy raro! ¡Hace frío!
Y –espero que de fin de fiesta, otra rareza sería demasiado-, sonó la alerta sísmica, un sismo en la Costa Grande de Guerrero, que afortunadamente se reporta sin daños y aquí, no sé sintió. ¡Por suerte!
En realidad, odiamos el sonido de la alerta –Piñoncito y yo-, es un ruido tan desagradable que nos pone los pelos de punta y creo que hasta hace que nuestra frecuencia cardiaca entre en resonancia.
Aquí, Leo y yo un sábado que fuimos al Desierto de los Leones, hoy blanquecino por el hielo.
Hubo una época en la que íbamos muy seguido con mi papá, mi abuela, mis tíos y mis primos, ¡nos juntabamos tantos!
Celebramos los últimos cumpleaños de mi abuela ahí, además visitábamos el convento, íbamos a las Ermitas. ¡Eran verdaderos días de fiesta! Regresábamos a casa exhaustos y muy felices.

8. Quería tener varios hijos, sobre todo un par de gemelos, que fueran llegando de dos en dos me parecía genial, ahorrar...
17/02/2024

8. Quería tener varios hijos, sobre todo un par de gemelos, que fueran llegando de dos en dos me parecía genial, ahorraría tiempo. La vida me empujó en una dirección diferente.
No hubo forma de hacer que las cosas funcionaran con mi pareja después de que nació mi bebé; tuve que decidir dejarlo.
No, no, nada de violencia, nada de dramas, ni de chantajes, fue una separación sin discusiones ni pleitos —casi increíble-, todavía nos amábamos. Pero éramos cada vez más diferentes y ya no había retorno.
Cuando Mario llegó ya era un poco tarde. Aunque apenas empezaba mis treintas, mis intereses eran distintos y mi experiencia también.
Él quería que tuviéramos un hijo, yo lo amaba más que a nada en el mundo, pero no estaba dispuesta a tener que criarlo sola si en algún momento terminábamos; pues nunca hay garantía de que las relaciones funcionen. Sin embargo, nosotros la hicimos funcionar…
Lo que jamás me pasó por la cabeza era que él “tuviera el mal gusto de morirse” (como él mismo decía) tan pronto. Igual, si hubiéramos tenido un hijo, lo tendría que haber terminado de criar sola.
Aquí es donde me pregunto: ¿Por algo pasan las cosas?
No pude tener todos los hijos que quería, pero la vida me dejó estar cerca de estos chiquillos y verlos crecer. Aquí, con mi madre hace unos años. Falta él más pequeño, aún no nacía cuando tomé esta foto.

9. La pesca requiere paciencia… mucha paciencia. Las ganas de quedarte estático a la orilla del lago y el gusto de comer...
16/02/2024

9. La pesca requiere paciencia… mucha paciencia. Las ganas de quedarte estático a la orilla del lago y el gusto de comer trucha (o el pescado que haya sido la víctima). Yo soy impaciente y no me encanta la trucha.
A Mario le encantaba ir de pesca, le recordaba cuando iba con su papá. Antes de ir la primera vez, me compró una caña ¡rosa fluorescente! No sé si la reflexión permitió que los peces vieran fuera del agua tan indiscreto artefacto, sintieron mi vibra espesa o soy de mano muy pesada, pero nunca picaron las carnadas de esa caña.
En cambio Leo tiene un imán especial, cada vez que lanzaba la carnada los peces picaban.
Cada cierto tiempo tomábamos el equipo de pesca y nos íbamos a algún lago.
¡Una vez, Mario invitó a un amigo al que también le encanta pescar, estaba tan emocionado! Pasamos por su amigo y empezamos el largo camino, no por lejano, sino porque gran parte de él era sobre terracería.
Ese día se enojó porque le dije que le atinaba a todos los baches, me dejó que manejara yo. Nunca soltaba el volante, pero sucedió que cambiamos de lugar y pues, le gané, ¡yo le atiné a más baches! Él volvió a conducir.
Después de muchas horas, llegamos al destino; gran desilusión, era temporada de veda…
Aquí, otro día a la mitad de una caminata previa a la pesca.

10. Hace unos años, un viernes 13 —previo al puente del 20 de noviembre-, estaba retirando una ofrenda que hallamos en l...
15/02/2024

10. Hace unos años, un viernes 13 —previo al puente del 20 de noviembre-, estaba retirando una ofrenda que hallamos en la cima del Gran Basamento. Debía guardarla y tapar la unidad de excavación para que no se inundara, esos días llovía mucho. Pasadas las cinco de la tarde, me había quedado sola, todos se habían ido.
Bajé a la caseta un plato y un cuenco, pero aún me faltaba una gran olla que estaba muy fragmentada. Regresé apresurada para retirarla y olvidé que, los polis —muy acomedidos-, habían puesto un alambre a diez centímetros del suelo “para impedir el paso de los visitantes a la zona de excavación”, con el que obvio, tropecé. Giré y caí sobre el codo izquierdo, que liberó la fuerza del golpe expulsando la cabeza de mi húmero a través de la cápsula del hombro.
Ahí estaba yo, absolutamente sola, tirada de espalda sobre la cima del Basamento, mirando el negro cielo en el que ya lucía la próxima tormenta; con el brazo dislocado y un dolor que sintieron hasta mis más remotos antepasados.
Respiré, me senté e instintivamente regresé mi brazo a su sitio, automáticamente el dolor desapareció y pude terminar de tapar la excavación y guardar los tiestos.
Mi brazo estaba perfecto.
Me fui de puente y se me olvidó por completo el incidente. Hasta que seis meses después el brazo se me volvió a dislocar. Lo acomodé y se acabó el dolor. Pero volvió a suceder varias veces, en intervalos cada vez más cortos, hasta que el cirujano lo arregló casi dos años después. Un trabajo excelente, solo quedaron dos pequeñísimas cicatrices que, me recuerdan que ¡el mar y las excavaciones arqueológicas siempre me reclaman alguna ofrenda!
Aquí, en otra excavación en mi paraíso.

11. El once era mi número de la suerte. Mi papá nos había hecho un tablero para jugar carreritas tirando los dados, usáb...
13/02/2024

11. El once era mi número de la suerte.
Mi papá nos había hecho un tablero para jugar carreritas tirando los dados, usábamos unos autitos de carreras que había guardado desde hacía quién sabe cuántos años; nos pidió que escogiéramos uno y le dijéramos el número que queríamos para nuestro auto.
Yo escogí el once y él lo pintó con esmalte rojo sobre el plástico gris.
Hay tiempos en los que la suerte te sonríe y se queda un gran rato pegada a ti, así fue aquella temporada. En cada juego, siempre que lanzaba los dados me salía doble seis.
Después de un tiempo, supongo que la suerte se aburrió de las carreritas y se fue a buscar otro inocente.
No ha vuelto a buscarme, pero he visto su resplandor junto a los otros, cuando nos reunimos en la casa de mi madre y jugamos a la pirinola.
Aquí, tenía once y estaba con mis hermanas dándole grasa a nuestros zapatos la mañana de un domingo.

Dirección

Ciudad De
Mexico City

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Denia Maria Sandoval publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Universidad

Enviar un mensaje a Denia Maria Sandoval:

Compartir

Categoría