28/09/2026
H86GEN: 40 Jahre Danach. 40 años después
(Texto por Erika Sánchez Dahl)
Nuestra celebración del 29 de agosto del año en curso no fue una reunión de exalumnos, fue un reencuentro con nuestra infancia y con nuestra historia.
Llegar al Salón del Club Alemán y encontrar a más de 70 compañeros fue algo mágico y maravilloso: un mosaico de sonrisas, abrazos e incluso lágrimas de alegría.
Había compañeros que conozco desde los 3 años, algunos que nunca estuvieron en mi salón pero sí en mi recreo, amigos del Anexo I, II y III, que después fuimos Norte, Sur y Central.
Y de pronto, 40 años no existían y todos teníamos algo en común: las ganas de volver a vernos, recordar y reir juntos como lo hicimos alguna vez en nuestra querida Schule.
Qué privilegio poder abrazar a quienes han pasado por enfermedades difíciles y hoy están aquí, de pie y más fuertes; a quienes han perdido a un ser querido y no había tenido oportunidad de ver y acompañar y recordar a quienes ya se nos adelantaron pero permanecen en nuestro corazón.
Cuántos recuerdos de excursiones, aventuras, eventos y un sinfín de anécdotas, travesuras y locuras para finalmente llegar a nuestra graduación.
40 años después de haber salido de nuestra querida Schule entendí que la amistad bien sembrada no se acaba. Se transforma en matrimonios, en hijos que son amigos, en maestros de nuestros hijos, en abrazos que curan y acarician el alma.
Pero lo más bonito fue entender esto: en un mundo tan complicado, tan lleno de ruido y violencia, nosotros seguimos siendo una luz. Esa luz es la semilla que nuestros padres sembraron en nosotros: la de una buena educación, la del respeto y la de la amistad que no se compra y que hoy sigue viva.
Este evento no fue solo éxito de los organizadores. Fue éxito de todos los que llegamos con el corazón abierto, con ganas de abrazar, de escuchar, de perdonar y de reír.
Lo que nos llevaremos el día que ya no estemos aquí no es el título, es esto: los abrazos de hoy.
Gracias de corazón a todos y a cada uno de los que hicieron posible esta reunión.
Gracias, Deutsche Schule, por todo lo que dejaste sembrado en nuestro corazón.
Gracias especialmente a mi querida H86 por ser una generación maravillosa, a cada uno que estuvo y a los que no pudieron estar, pero que en alguna etapa de este camino fueron parte y siguen siendo parte de nosotros.
Reunirse no es nostalgia. Es recordar quién eres, de dónde vienes y qué semilla quieres seguir regando.
Sea cual sea tu generación, sigue en contacto con tus compañeros y reúnete, vale toda la pena del mundo.
No importa si terminaste o te fuiste a la mitad, si eras del Norte, Sur o Central. Todos somos parte de la misma historia.
Fue padrísimo reencontrarnos y me llena de orgullo pertenecer a esta generación y más aún que sigamos juntos en este camino llamado vida.
Mi corazón está llenito y listo para una siguiente reunión porque
“Einmal Humboldt … Immer Humboldt”
Auf Wiedersehen!
Erika Sánchez-Dahl
Rep. H86