20/07/2026
𝐋𝐎𝐒 𝐅𝐈𝐍𝐄𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐍𝐎𝐒 𝐇𝐄𝐌𝐎𝐒 𝐏𝐑𝐎𝐏𝐔𝐄𝐒𝐓𝐎, 𝐋𝐎𝐒 𝐀𝐕𝐀𝐍𝐂𝐄𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐇𝐄𝐌𝐎𝐒 𝐏𝐄𝐑𝐂𝐈𝐁𝐈𝐃𝐎 𝐄𝐍 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐌𝐎𝐕𝐈𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐘 𝐄𝐍 𝐄𝐓𝐄𝐑𝐍𝐎 𝐀𝐆𝐑𝐀𝐃𝐄𝐂𝐈𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐀 𝐋𝐎𝐒 𝐕𝐀𝐋𝐄𝐑𝐎𝐒𝐎𝐒 𝐄𝐒𝐓𝐔𝐃𝐈𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐘 𝐌𝐀𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎𝐒 𝐐𝐔𝐄 𝐌𝐄 𝐀𝐂𝐎𝐌𝐏𝐀𝐍̃𝐀𝐍 𝐄𝐍 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐋𝐔𝐂𝐇𝐀 𝐌𝐄 𝐈𝐍𝐃𝐔𝐂𝐄𝐍 𝐀 𝐋𝐀𝐒 𝐒𝐈𝐆𝐔𝐈𝐄𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐏𝐀𝐋𝐀𝐁𝐑𝐀𝐒:
La presencia del enemigo no significa el fracaso de la obra buena, al contrario pues cuando una causa busca el bien, la verdad o la justicia, no debe sorprender que encuentre oposición, por supuesto, que la oposición, por sí sola, no demuestra quién tiene razón; lo importante es responder de manera coherente con los principios que se defienden.
En otras palabras, la 𝙚𝙭𝙥𝙚𝙧𝙞𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 por sí sola no garantiza tener razón, pero sí puede ser un elemento pertinente cuando se habla de liderazgo, conocimiento institucional y servicio.
Durante más de 41 años he tenido el privilegio de servir a nuestra Facultad como profesor y desde diversas responsabilidades académicas y administrativas. Mi compromiso no nació con una elección ni terminará con ella. He dedicado gran parte de mi vida a construir, fortalecer y defender esta institución. Por eso, mi convicción es que todo cambio debe preservar lo valioso que 𝙜𝙚𝙣𝙚𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨 𝙚𝙣𝙩𝙚𝙧𝙖𝙨 han construido y corregir aquello que deba mejorarse, nunca destruir "𝙚𝙡 𝙥𝙖𝙩𝙧𝙞𝙢𝙤𝙣𝙞𝙤 𝙖𝙘𝙖𝙙𝙚́𝙢𝙞𝙘𝙤 𝙮 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙤 𝙙𝙚 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙢𝙪𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙.”
La comunidad universitaria conoce nuestras trayectorias. Cada universitario es libre de valorar la experiencia, el trabajo realizado y los proyectos que cada uno representa. Mi compromiso ha sido el mismo durante más de cuatro décadas: "servir a la Facultad con lealtad y buscar siempre su fortalecimiento.”
No estoy defendiendo una candidatura; estoy defendiendo 41 años de una forma de entender la Universidad como una institución al servicio de los estudiantes, de los maestros y de la sociedad.”
Hay quienes llevan pocos años en una institución y hay quienes hemos entregado gran parte de nuestra vida a ella. El tiempo, por sí mismo, no otorga la razón; pero una vida de servicio sí genera una responsabilidad moral: no permanecer en silencio cuando creemos que aquello que amamos puede desviarse de su misión. Mi compromiso no nació con una elección, ni terminará con ella. Hace cuarenta y un años elegí servir a mi Facultad. Hoy, como entonces, seguiré defendiendo su dignidad, su autonomía, la legalidad y el derecho de nuestros estudiantes y maestros a una Universidad de la que puedan sentirse orgullosos.
Espero que, en el momento oportuno, sea la historia de servicio, la coherencia y los hechos los que hablen con mayor elocuencia que cualquier descalificación.
Claro, que todo esto, no nos puede llevar a la pasividad, nos conduce a no dejar que la reacción frente al mal termine destruyendo también el bien. Hay momentos en los que la serenidad, la paciencia y el respeto por los procedimientos justos son más fuertes que la precipitación, es decir, la verdadera fortaleza no consiste únicamente en vencer, sino en conservar la rectitud incluso cuando uno es atacado.
𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍: 𝐒𝐈 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐀 𝐂𝐀𝐔𝐒𝐀 𝐍𝐀𝐂𝐈𝐎́ 𝐃𝐄𝐋 𝐃𝐄𝐒𝐄𝐎 𝐒𝐈𝐍𝐂𝐄𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐒𝐄𝐑𝐕𝐈𝐑, 𝐃𝐄𝐁𝐄𝐌𝐎𝐒 𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐑 𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐋 𝐑𝐄𝐒𝐄𝐍𝐓𝐈𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐍𝐎 𝐒𝐔𝐒𝐓𝐈𝐓𝐔𝐘𝐀 𝐀 𝐋𝐀 𝐄𝐒𝐏𝐄𝐑𝐀𝐍𝐙𝐀, 𝐍𝐈 𝐋𝐀 𝐃𝐄𝐒𝐄𝐒𝐏𝐄𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐀 𝐋𝐀 𝐂𝐎𝐍𝐅𝐈𝐀𝐍𝐙𝐀, 𝐍𝐎 𝐑𝐄𝐒𝐏𝐎𝐍𝐃𝐀𝐌𝐎𝐒 𝐀𝐋 𝐌𝐀𝐋 𝐂𝐎𝐍 𝐎𝐓𝐑𝐎 𝐌𝐀𝐋, 𝐏𝐄𝐑𝐒𝐄𝐕𝐄𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐁𝐈𝐄𝐍, 𝐏𝐎𝐑𝐐𝐔𝐄 𝐐𝐔𝐈𝐄𝐍 𝐏𝐄𝐑𝐌𝐀𝐍𝐄𝐂𝐄 𝐅𝐈𝐄𝐋 𝐀 𝐋𝐀 𝐕𝐄𝐑𝐃𝐀𝐃 𝐏𝐔𝐄𝐃𝐄 𝐒𝐔𝐅𝐑𝐈𝐑 𝐏𝐑𝐔𝐄𝐁𝐀𝐒, 𝐏𝐄𝐑𝐎 𝐍𝐔𝐍𝐂𝐀 𝐏𝐈𝐄𝐑𝐃𝐄 𝐒𝐔 𝐃𝐈𝐆𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃.
Que el Universo nos conceda discernimiento para tomar cada decisión, fortaleza para resistir las presiones y paz para no permitir que los ataques definan el carácter del movimiento.
Gracias, muchas gracias.
𝐂𝐎𝐌𝐎 𝐃𝐈𝐂𝐄𝐍 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐉𝐎𝐕𝐄𝐍𝐄𝐒 𝐘 𝐕𝐀𝐋𝐈𝐄𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐄𝐒𝐓𝐔𝐃𝐈𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 “𝐏𝐄𝐂𝐇𝐎 𝐀𝐋 𝐅𝐑𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐘 𝐏𝐄𝐂𝐇𝐄𝐑𝐀 𝐁𝐈𝐄𝐍 𝐏𝐔𝐄𝐒𝐓𝐀”