15/05/2026
Hoy quiero expresar mi más profundo reconocimiento y admiración a todas y todos aquellos que han decidido dedicar su vida a una de las labores más nobles, complejas y trascendentales que existen: ENSEÑAR.
A quienes desde Maternal toman con amor las pequeñas manos de un niño y le enseñan sus primeras palabras, sus primeros colores y sus primeros pasos en la vida…
A quienes en Preescolar convierten la imaginación en aprendizaje y la ternura en confianza…
A las maestras y maestros de Primaria que enseñan a leer, escribir, pensar y soñar…
A quienes en Secundaria y Bachillerato no solo imparten conocimientos, sino que muchas veces se convierten en guía, consejo y refugio en una de las etapas más difíciles de la vida…
Y a quienes en Universidad forman profesionistas, despiertan vocaciones y preparan a las nuevas generaciones que algún día tendrán en sus manos el destino de nuestra sociedad…
Gracias.
Gracias por las horas de preparación que nadie ve.
Por la paciencia que muchas veces supera el cansancio.
Por seguir enseñando aun cuando el reconocimiento no siempre llega.
Por creer en alumnos que incluso dejaron de creer en sí mismos.
Porque educar no es solamente transmitir información…
Es sembrar valores, construir carácter, despertar conciencia y transformar vidas.
Detrás de cada profesionista, médico, abogado, ingeniero, arquitecto, empresario, científico o artista… siempre existió una maestra o un maestro que creyó primero.
Hoy celebramos a quienes no solo enseñan materias…
sino también disciplina, humanidad, respeto, empatía y esperanza.
Que Dios bendiga abundantemente a cada docente, catedrático, instructor, asesor académico y formador que día con día entrega parte de su vida para construir un mejor futuro para México y para el mundo.
¡Feliz Día a todas y todos los que tienen el privilegio y la responsabilidad de EDUCAR!
Dra. Amelia Huerta Miranda
Rectora
Familia Ceulver