02/09/2026
¿QUIÉN ES NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES?
Quizá has pasado muchas veces frente a nuestra parroquia.
Quizá has visto su imagen, has escuchado su nombre o sabes que en septiembre celebramos nuestra Fiesta Patronal.
Pero alguna vez te has preguntado:
¿por qué llamamos a María “Nuestra Señora de los Dolores”?
No la llamamos así porque los cristianos busquemos el sufrimiento ni porque pensemos que estar cerca de Dios significa vivir tristes.
La llamamos Nuestra Señora de los Dolores porque María conoció profundamente el dolor y, aun en medio de él, permaneció fiel a Dios.
Es la misma María, la Madre de Jesús.
Una mujer que amó, cuidó, esperó y confió. Pero que también conoció la preocupación, la angustia y uno de los dolores más grandes que puede experimentar una madre: ver sufrir a su hijo.
La Sagrada Escritura nos ayuda a comprenderlo.
Cuando Jesús era todavía un niño, Simeón anunció a María:
Y a ti misma una espada te atravesará el alma.
Lucas 2,35
Aquella espada no era de metal.
Era la imagen de un corazón que conocería profundamente el dolor.
Por eso, cuando contemplamos a Nuestra Señora de los Dolores, no veneramos el sufrimiento por el sufrimiento mismo.
Contemplamos a María porque en ella descubrimos algo que todos, tarde o temprano, necesitamos aprender:
cómo permanecer junto a Dios cuando la vida duele.
Porque también nosotros conocemos nuestras propias “espadas”.
La enfermedad.
La pérdida de alguien amado.
La preocupación por un hijo.
Los problemas dentro de una familia.
La soledad.
Una decepción.
Una oración que parece no tener respuesta.
Y también existen dolores que llevamos por dentro y que nadie más conoce.
Quizá hoy, detrás de esta pantalla, alguien está atravesando uno.
María no nos enseña a fingir que nada pasa.
Tampoco nos promete una vida sin dificultades.
Nos enseña que el dolor no tiene por qué alejarnos de Dios y que, aun cuando el corazón está herido, podemos seguir confiando en Él.
Por eso este septiembre queremos hacer algo más que preparar adornos, anunciar horarios o esperar nuestra Fiesta Patronal.
Queremos conocer verdaderamente a nuestra Patrona.
Durante estos días iremos descubriendo los Siete Dolores de María, los contemplaremos desde la Palabra de Dios y aprenderemos qué pueden enseñarnos también frente a nuestros propios dolores.
Y queremos hacer este camino juntos.
Con quien viene a Misa cada domingo.
Con quien apenas comienza a conocer su fe.
Con quien lleva mucho tiempo sin acercarse a una iglesia.
Con nuestros niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Todos tenemos algo que aprender de María.
Y todos tenemos un lugar en la Iglesia.
Este septiembre, antes de celebrar a nuestra Patrona, conozcámosla.
Nuestra Señora de los Dolores, acompáñanos en nuestros dolores y enséñanos a permanecer junto a Jesús.
Vive tu fe, celebra tu fe, comparte tu fe.