25/10/2024
...qué mejor manera, que iniciar estas líneas, con un relato que nos lleve al mundo de Ida Vitale.
Su mundo está en expansión, prudente debemos ser -eso sugiero- y dejemos que simplemente avance. Al final, los lectores ganaremos del recorrido que en el día a día, de su recordar el recuerdo, de ir y venir a México, de su querido Montevideo, de su sencillamente ser como es... todos, lo dicho, ganamos.
Bastó un libro, Shakespeare Palace, para admirarla. ¡Qué sencillez de palabra! Mucho decir, en una sentencia. A todos agrada con un lenguaje sencillo, educado, puntual, ... ¡así quisiera escribir! mas ese don, y ser concienciente de serlo, es una virtud de Ida.
Llegué a ella por un tercero: Sergio Pitol. Le conocí por sugerencia indirecta de mi esposa. "El mago de Viena" fue ese vehículo que sí o sí me llevaría, nuevamente, de regreso a Montevideo. Que he de decir, desde la primera vez que respiré su aire, que pisé su suelo, y comí un "chivito", sabía que volvería. Por supuesto que regresé, y fui con ella, y ambos disfrutamos un buen Tannat, y luego entramos a la primera librería que se puso en nuestro camino. Adquirí obras de Juan Carlos Onetti, Diego Fischer y por supuesto de Vitale.
Por cierto, no negaré mi ignorancia, ni reconocer que cada día aprendo, y con Shakespeare Palace acudí al diccionario para entender la idea que compartía Ida... y, obviamente, siempre se aprende; de ese aprendizaje, varios vocablos están ya en mi léxico, ... ... a México, ya de regreso, y desde entonces sigo leyéndola, Ida. Mi respeto y admiración para Usted.
Atte.
Un admirador