20/08/2026
🔴 No lleva nada pero ¡qué tal come!: así es la tres veces diputada federal Irma Juan Carlos
Ruta 135 Noticias
Hay políticos que llegan a las comunidades con gestión, resultados y apoyos; y hay quienes parecen acordarse de los pueblos únicamente cuando hay un evento público, una fotografía y una mesa servida.
Ese es el caso que vuelve a generar críticas en la Sierra Mazateca en torno a la diputada federal de Morena, Irma Juan Carlos, quien fue vista en Santa María Teopoxco durante el banderazo de inicio de la segunda etapa de la pavimentación artesanal de la carretera que comunica a la agencia de Villanueva con Puerto de la Soledad.
La presencia de la legisladora contrasta, según los cuestionamientos de habitantes de la región, con lo que muchos esperan de una representante popular que ha ocupado en tres ocasiones una curul federal: gestión y beneficios concretos para las comunidades que representa.
Porque para los pueblos de la Sierra Mazateca, donde las familias enfrentan carencias y realizan esfuerzos importantes para recibir a sus visitantes, la política no debería reducirse a aparecer en los actos oficiales. El reclamo es que si se tiene el respaldo y el voto de las comunidades, también debería existir compromiso permanente con ellas.
Y mientras las necesidades siguen ahí, durante el acto en Santa María Teopoxco la diputada no desaprovechó la hospitalidad de los habitantes, quienes ofrecieron alimentos a sus invitados.
La escena resulta incómoda y abre una pregunta: ¿qué lleva Irma Juan Carlos a las comunidades, además de su presencia cuando hay banderazos, fotografías y eventos?
En la Sierra Mazateca, donde la gente trabaja, produce y comparte lo poco que tiene con sus visitantes, recibir los alimentos de las familias es una muestra de hospitalidad. Lo que resulta cuestionable es que esa generosidad comunitaria no tenga, del otro lado, una correspondencia visible en forma de gestión, obras o apoyos.
Una diputada federal no está para ser invitada de honor en los eventos de los pueblos. Está para representarlos, gestionar recursos, defender sus necesidades y regresar a las comunidades con resultados.
Porque si para comer siempre hay tiempo, también debería haberlo para gestionar y rendir cuentas.