Hace siete años, durante una clase de Administración de Recursos Humanos, pude percatarme del impacto que género en mí el escuchar y ver como mi docente de aquel entonces desarrollaba el tema denominado “Coaching”. En mi caso sentí que había encontrado algo que desde pequeño llevaba dentro más no sabía cómo se llamaba o qué era. Clase a clase fui descubriendo que mi vocación, dones y competencias
estaban ligados a lograr contribuir en el desarrollo de personas; el poder asistirlas para mejorar sus vidas, las vidas de sus familiares y guiar hacia una solución por cada etapa negativa que pudiera aquejar sus vidas. Fue ahí donde me autodenominé fielmente enamorado de Coaching. Decidí seguir ese impulso y especializarme con la firme convicción que, de alguna manera, lograría ser agente de mejora en la vida de cada ser humano al que pudiera ayudar; conociendo y aprendiendo de cada instante, de interacción que me ofrecía cada persona. Esa fue la potente razón por el cual, desde el séptimo ciclo, decidí feliz desarrollar mi tesis enfocada a mejorar el desempeño laboral del capital humano, fomentando la empatía de la casa universitaria donde me forme como profesional. Es así que en el año 2011 egresé de la carrera profesional de Administración, destacándome en relaciones públicas dentro de la oficina de Asuntos Estudiantiles de una prestigiosa Universidad de la ciudad de Chiclayo. Experiencia altamente gratificante, propicia para descubrir mis competencias, habilidades y destrezas. De forma paralela iba aprendiendo y aprovechando las maravillosas oportunidades que la vida me brindaba, capacitando a estudiantes de pre grado y, de forma esporádica, a egresados. Así mismo, poder generar las relaciones públicas con los stakeholders que conformaban dicha universidad. Mi felicidad era tal que después de algunas experiencias laborales en Recursos Humanos decidí dar el siguiente paso. Era maravilloso desarrollar el tema de comunicación y relaciones públicas, pero ahora deseaba relacionarme con grupos humanos numerosos. El año 2013 decidí llevar mi primera especialización: “Relaciones Comunitarias y Resolución de Conflictos Socioambientales”. Al término de ello, empecé a experimentar y disfrutar lo que siempre había deseado, trabajar con personas que realmente necesitan de mi formación y experiencia. Inicié con comunidades mineras, pasé por comunidades cafetaleras, cocaleras, nativas y hasta altoandinas, incluyendo el VRAEM Una sublime mixtura de experiencias basadas en aprendizaje – servicio, abarcando ideales humanos y de desarrollo de vidas que esperaron muchos años por ello. A mi retorno, mi inquietud por ampliar mi experiencia con grupos humanos me impulsó a seguir aprendiendo. Por ello fui parte de un curso de Facilitadores, para poder así poder ser catedrático. Inicié esta etapa como un asistente que de manera rápida pasó a dictar clases en instituciones como IPAE, Universidad Señor de Sipán, Alas Peruanas, Universidad Politécnica Amazónica, entre otras. Así mismo me desempeñé como Coordinador de Responsabilidad Social y líder del área de Voluntariado Universitario de una de estas empresas. Actualmente, luego de una destacada y amplia labor en la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito y habiendo culminado un curso más sobre atención de calidad y próximo a egresar del Programa de Certificación de Coach PNL decido darme paso a la Asesoría y Consultoría de Desarrollo de Personas y Grupos Humanos; buscando únicamente continuar con mi sueño desde siempre: Influir en el desarrollo de las personas, familias, organizaciones y su entorno social.