07/02/2025
LA CUESTION MINERA EN LAMBAYEQUE
Una breve explicación de la situación del Sector Minero en la Región Lambayeque.
Por Mg. Ing. Pedro Luis Custodio Montalvo Consultor especializado en temas de gestión socio ambiental por el Instituto de Economía y Desarrollo – INEDES.
El sector minero se ha constituido en uno de los pilares del desarrollo del país. La economía peruana depende significativamente de su buen funcionamiento. Ya que, como actividad productiva, aporta cuantiosamente a la calidad de vida laboral y ostenta 16,737.2 millones de soles en su contribución a la recaudación fiscal del subsector hacia noviembre de 20241; a pesar de sus cuestionamientos por los desconocidos e incomprendidos temas de carácter ambiental y de ingeniería que, a través del tiempo y el espacio, se han visto mejorados y superados por el avance de la ciencia y la tecnología, los que garantizan hoy, un respeto por el equilibrio ecositémico.
Así mismo, para el desarrollo de la minería, en la actualidad, se debe considerar la dependencia y asociación indesligable de dos dimensiones cruciales: el aspecto social y ambiental, sobre los que emergen conflictos socio ambientales, derivados de desencuentros interculturales y de visiones de desarrollo diferentes. A la fecha, en el Perú se presentan 101 conflictos socioambientales de los cuales, 59 pertenecen al sector minero representando el 58.4% del total y 52 se encuentran activos2.
Para el caso de Lambayeque que no registra conflictos socioambientales ni latentes y activos, es necesario señalar también el estado de las ocurrencias metálicas y no metálicas para determinar las unidades ecológicas económicas que poseen mayor aptitud hacia el desarrollo de actividades productivas con recursos naturales no renovables y que en la parte alto andina de los distritos de Cañaris, Incahuasi y Salas se evidencia una probabilidad muy alta de encontrar mineral del tipo metálico en un área aproximada de 70,514.73 Ha equivalente al 4.75% del territorio departamental. Por lo expuesto, sumado a la insipiente cultura por la conservación y preservación ambiental, la seguridad y la salud en el trabajo, la orientación hacia la prevención y gestión de riesgos y el conocimiento de la minería en sus etapas, procesos y normativas, debemos conducirnos hacia la mirada de aspectos socioambientales que distorsionan el avance de la minería en nuestro departamento. Ante esto, señalo siete aspectos importantes a considerar en las zonas donde se aloja actualmente la exploración de la gran minería metálica, considerando en primer plano a ésta por el nivel de impacto en el departamento:
1.- El atraso económico e infraestructural, evidenciado por la falta de servicios públicos de primera necesidad, acompañados de un verdadero desarrollo en educación y salud en los pueblos de la sierra lambayecana y que son parte de las áreas de influencia y estudio de los potenciales proyectos mineros.
2.- La falta de integración del plan de desarrollo concertado – Lambayeque 20303 al reconocimiento de la minería como ente de diversificación de las actividades productivas en el departamento. Es necesario ampliar los estudios de las características litológicas, metalogenéticas y concesiones mineras metálicas y no metálicas en exploración y explotación junto a su historial y tipos de depósitos mineros con sus niveles de reservas probadas, probables y posibles de cantidad de mineral, bajo una verdadera perspectiva de zonificación ecológica económica y ordenamiento territorial.
3.- Ausencia de interlocutores serios que ablanden las dificultades propias de la comunicación in situ para la comprensión de los aspectos técnicos de la minería sin alterar las costumbres y el legado histórico de los pueblos de nuestra sierra (se debe recordar que nuestra sierra es quechua hablante por excelencia) así como su cosmovisión, arqueología y expresiones como cultura viva que se deben seguir estudiando y difundiendo.
4.- La ausencia de una verdadera gestión y articulación del territorio de los gobiernos, quienes sin políticas claras destinadas al progreso y desarrollo de los pueblos andinos lambayecanos, y con programas asistenciales pobres en esencia, no contribuyen a la construcción de una sociedad más equitativa, rezagándolos a la extrema pobreza, porque, aun implementando mesas de diálogo o de trabajo entre comunidad, gobierno y empresas mineras, por experiencia en la zona, no aceleran los procesos necesarios que se vuelven lentos, sin transparencia y burocráticos propios de la actividad estatal.
5.- La caracterización del relieve terrestre, que posiciona adversamente a estos pueblos en su distribución espacial más cerca de la región Cajamarca y de la cual recibe su influencia sociopolítica, comercial y laboral. Este punto es de vital importancia debido a la corriente anti minera que nace en la región vecina y que invade al colectivo andino lambayecano, adoptando con carácter apotropaico esta influencia, padeciendo el síndrome de la desesperanza aprendida.
6.- La pobre e insipiente actuación de las empresas privadas que a la fecha no han sabido entender que las estrategias comunicacionales, de relacionamiento comunitario y responsabilidad social empresarial en sus zonas de influencia y/o estudio deben evolucionar, de meros pactos de servidumbre económicos creyendo así sacar al pobre de la pobreza, a una convivencia sincera con visión de valor compartido y de desarrollo a largo plazo fomentando capacidades a las nuevas generaciones, bajo el principio fundamental de escuchar lo que quiere y necesita la población antes que imponerles criterios válidos para la empresa pero no para los pobladores de la zona.
7.- La falta de planes de capacitación especiales y continuos tales como: “Canon su generación, distribución y buen gasto”, “Estudios de impactos ambientales, “Adecuación y Mejoramiento de sistemas productivos”, etc. por los entes competentes y grupos de interés en los procesos de minería, no solo en los pueblos con zonas mineras, quienes necesitan tener conocimientos y capacidades para desarrollar sus propios proyectos de vida, sino también en toda el departamento que aún no despierta a la mega actividad productiva responsable y que es pasible de alternar diversos procesos mitificantes precisando diferenciar las cosas por sus valores entendiéndose una exigencia de reciprocidad.
Cabe resaltar, por otro lado, si la cuestión minera se tratara de oposición radical, se debería circunscribir esta, a la artesanal y pequeña minería no metálica que en la región abunda y que al observar su comportamiento no corresponde a lo propuesto por la normativa nacional vigente que busca el cuidado del ambiente y la eficacia de las regulaciones tributarias, a pesar de los intentos del gobierno por la implementación de una eficiente y efectiva formalización que no ha dado resultado por lo menos en la magnitud esperada.
Mientras emergemos a una cultura y verdadera concientización ambiental debemos fomentar en la masa empresarial y a la población ante su momento liminal en Lambayeque frente a la minería, para que la cuestión, que abarca diversidad temática como: “el uso del agua”, “amenaza a la biodiversidad”, “impactos y contaminación ambiental”, “tipos de empleo hasta la validez de voceros y representantes”, “cambios en los patrones culturales”, “Seguridad y salud en el Trabajo”, “Prevención y gestión de riesgos y desastres”, “Expresiones de cultura viva”, “Minería y su aporte al desarrollo territorial”, “Valor compartido en minería”, etc.; pueda ser entendida y resulta también en un espacio técnico y no solo político; ya que en los próximos años se espera que el sector minero mantenga su rol protagónico, por cuanto existe en el tapiz de proyectos de exploración e inversión minera de vital importancia, un monto que se estima supera los US$ 54,556 mil millones en inversión para la explotación y/o beneficio y un monto de 644 millones para proyectos de exploración minera4, abriendo, sobre este escenario, múltiples oportunidades de negocios para los otros sectores de la economía que son sus proveedores o potenciales proveedores.