08/04/2020
HISTORIA DE LA CALLE VITOQUE - EL CALLEJON MA***TO “Casa de Vitoque"
La calle Vitoque esta ubicada dentro del mismo casco monumental de nuestra ciudad del Cusco, tiene la entrada por Nueva Baja y termina en la esquina opuesta a la calle Avenida, se trata de una calle muy angosta y pequeña cuyo nombre antes del terremoto del 50 fue: “El Callejón Maldito”. ¿A qué se debía el nombre? ¿Qué pasó en ese lugar para ser llamado así? Aquí la historia sobre el origen del nombre de ésta pintoresca calle y como recupera el nombre de Vitoque.
En esa casa vivía una joven muy hermosa llamada Angelina Gaitán de 25años de edad, quien por azares del destino llegó a casarse con don Venancio Uriona quien bordeaba los 75abriles, la diferencia de edades no era un obstáculo para dejarse llevar por sus pasiones.
Don Venancio era un hombre acaudalado quien después de casarse con tan bella joven vió por conveniente mudarse a su hacienda llamada Chamancalla, ubicada en la provincia de Anta, para que su bella esposa NO pueda fijarse en ningún hombre que pudiera ser más joven y apuesto ya que las malas lenguas solían decir el refrán:
“Al que se casa con mujer bonita. El miedo al reemplazo no se le quita”
Una mañana la hermosa Angelina le dijo a su esposo, “estoy embarazada”, Don Venancio lleno de alegría abrazó a su esposa, y dijo que echaría la casa por la ventana y después del nacimiento de su primogénito, teniendo ya una familia completa y sólida, regresó a vivir a su casona en Cusco.
Al día siguiente de su llegada al Cusco, el hacendado Uriona fue a buscar a uno de sus más grandes amigos quien respondía al nombre de Samuel Guadaira a quien había elegido como padrino de su heredero, fue el mismo día en que Samuel conoció a Angelina (su futura comadre) y quedo deslumbrado por su belleza. La solicitud de compadrazgo fue gustosamente aceptada por Samuel quien dijo querer responsabilizarse de su ahijado como si fuera un hijo propio.
Algún tiempo después del bautizo, llegó una carta a Don Venancio indicando que su presencia en Sicuani era muy necesaria pues se trataba de recibir una gran cantidad de dinero que había dado en préstamo en el pasado y si no la recibía ahora pues quizás no la pueda recuperar nunca. Samuel fue el primero en enterarse sobre el viaje a Sicuani y se empeñó solapadamente en acompañar al buen compadre pues al tratarse de dinero podría ser presa fácil de los ladrones y además también era necesario llevar un revolver por seguridad. Los dos compadres emprendieron el viaje y juntos llegaron hasta Checacupe donde les cayó la noche y pidieron hospedaje al cura Parroco quien los acogió gustosamente y les dijo que hacían bien en quedarse ahí puesto que el dia anterior habían matado a un comerciante puneño que llevaba una gran suma de dinero y nadie sabia quien era el responsable, asi que el asesino estaría suelto por ahí.
Al amanecer del dia siguiente Samuel dijo a don Venacio que habia olvidado hacer una diligencia muy urgente en la ciudad del Cusco y era necesario volver y lamentaba mucho no poder acompañarlo hasta el final. Uriona dijo que no habia problema, Sicuani estaba cerca, recibiría el dinero y regresaría de inmediato. Después de un abrazo a su compadre continuó, mientras tanto Samuel disimuló un acelerado retorno a Cusco pero antes de hacerlo se detuvo para escribir una carta y de manera anónima la hizo llegar a la comisaría del lugar. La carta en manos del comisario causó gran conmoción y generó un inmediato movimiento policial puesto que en esa carta se daba a conocer la identidad del asesino del comerciante puneño, fue Venancio Uriona quien en estos momentos se encuentra en Sicuani y lleva consigo una fuerte suma de dinero y también un revolver, él es el asesino.
Efectivamente la policía detuvo a Uriona quien muy nervioso dijo que el dinero que llevaba consigo era el pago de una deuda y que el revolver solo lo usaba para defensa personal, pero nadie le creyó, le pusieron esposas y lo llevaron al calabozo condenándolo a cadena perpetua.
Mientras tanto su compadre Samuel urdía otros planes para apoderarse de la hermosa Angelina, cuyos lindos ojos negros fueron los causantes de la infamia que había cometido, y de los insomnios que le dominaban.
Al día siguiente de su llegada fue a visitar a su comadre, a quien hallo penosa por la ausencia de su esposo y un bebé que extrañaba a su padre, Samuel le dio la noticia sobre el infortunio de su esposo y le dijo que ella NO estaba sola, que tenia un compadre dispuesto a apoyarla en todo momento.
Samuel comenzó a visitar cada domingo a su hermosa comadre, llevando pequeños regalos que ella agradecía cortésmente, porque no sospechaba que encubriesen mala intención.
Había llegado el cumpleaños de Angelina quien se encontraba muy triste y sola, fue Samuel el primero en felicitar a su comadre, y le pidió NO estar triste en un dia tan especial y quizás ya era el momento de encontrar un remedio a su soledad, haciendo cierto el refrán de: “A rey mu**to rey repuesto”, Y como Angelina no decía nada el compadre continuo diciendo que él podría darle la mano de esposo y poner a su disposición todo su patrimonio incluyendo su tienda ubicada en la plaza de armas del Cusco; contestando la hermosa Angelina que no hablara absurdos ni blasfemias, porque ella y el estaban unidos por el sagrado lazo espiritual del compadrazgo. Samuel un poco contrariado se dio cuenta que Angelina tenía razón, así que pidió a su comadre que lo disculpe y que mejor descansara y que nunca se olvide que podrá contar con él en todo momento, le dio un brebaje para que pueda dormir y la dejó en su cama junto a su bebé. Aprovechando Samuel el profundo sueño de la comadre, sin piedad alguna asfixio al bebé con una almohada hasta matarlo. A la mañana siguiente Angelina despertó y se dio cuenta que tenía en brazos a su bebé completamente frio y sin respiración, comenzó a dar gritos de sufrimiento y fue Samuel quien la acudió indicándole que seguramente sin querer aplastó a la criatura mientras dormía y murió en sus brazos. Las chismosas del barrio comenzaron a decir que seguramente le cayó una maldición a esa mujer por ir en amoríos con su compadre, eso es pecado.
Angelina estaba a punto de caer en la locura con tanto sufrimiento, mientras tanto Samuel pensaba “mu**to el ahijado se acabó el compadrazgo, y ellos quedaban libres”. Asi mismo se encargó de hacer llegar la triste noticia a su desafortunado compadre que se encontraba en un calabozo.
No existía dia en que Samuel se aleje de la hermosa Angelina, eso agrandaba las murmuraciones de las gentes del barrio, poco a poco se convirtieron en la comidilla de la pequeña urbe del Cusco, se permitieron afirmar que la esposa de Uriona vivía maridablemente con su compadre Samuel.
Un año más había pasado y algo inesperado ocurrió en Sicuani, un nuevo robo y as*****to se habia cometido, y esta vez SI se pudo atrapar al responsable quien fue identificado como Aniceto Misme, el comisario ordenó darle tormento para saber si era autor de otras fechorías, confesando entonces que él fue también el asesino del comerciante puneño, por cuya muerte habia sido condenado a cadena perpetua Venancio Uriona, quien fue puesto en libertad inmediatamente.
El comisario devolvió el dinero que estaba en custodia y facilitó el viaje de regreso a Cusco del calumniado hombre. Finalmente Venancio llegó a su casa de Cusco ya de noche y sorprendió a su infiel esposa llevando en brazos a un recién nacido quien resultó ser hijo del malvado Samuel “fruto de un horrible adulterio”.
Enceguecido por la cólera Uriona lanzó los mas soeces insultos echándola en cara su infamia y ruindad.
La desleal Angelina, comenzó a gritar: ¡Auxilio, Samuel, que ya me quiere matar este viejo asesino!. Samuel irrumpió en la alcoba en momentos que Uriona arrastraba a la mujer por los cabellos; y, con fuerza propia de su mocedad tomo en vilo a su compadre por la espalda y, sin decir palabra, lo arrojo a la calle por el balcón donde cayó sin vida.
El astuto Samuel bajó muy rápido y se puso a dar llantos de dolor y tristeza a lado del cuerpo de su compadre, los vecinos salieron a ver que ocurría y el desconsolado Samuel indicó que muy contento veía como su compadre Venancio regresaba a casa montado en un caballo y vio desde una ventana como cayó del animal por culpa de una mala maniobra. (Con esta segunda muerte el populacho quedaba más convencido que en esa casa había una MALDICION)
El entierro de Uriona fue pomposo, y el compadre Samuel nunca mas se separó de la viuda y junto a su hijo vivian como una familia, ella trabajaba en la tienda comercial de la plaza de armas y él hacía trabajar la hacienda Chamancalla en Anta.
Durante un tiempo trataron de disimular su relacion y pretendieron ir con suma discrecion, para evitar los rumores de la gente Angelina solia poner un vitoque (o bitoque) en el balcon de su fachada como señal, para que Samuel pudiera visitarla, definitivamente el vitoque llamaba la atencion de las personas que pasaban por ahí, tanta fue la curiosidad de la gente que comenzaron a llamar el lugar como la Calle del Vitoque.
Definitivamente todo el pueblo sabia de la extraña relacion que llevaban Samuel y Angelina y eran vistos de muy mala forma, todos recordaban con lastima al difunto Uriona y echaban miradas de disgusto a Samuel a quien lo habían llenado de apodos en Quechua: -“Supaipa manun” (deudor del demonio), “jhatun juchasapa” (gran pecador), “qjuchu machu” (viejo asqueroso) y otros dieterios cada vez que lo veían en la calle.
Una mañana del mes de mayo, la gente se arremolinaba cerca a la puerta de la casa de Vitoque, habían pasado cuatro días en que nadie abría la puerta, así también la tienda de la plaza de armas permanecía cerrada. Un hedor insoportable salía de la casa.
El juez de ese entonces Don Pedro de Calancha ordenó que abran la puerta por la fuerza para ver qué había sucedido, invadieron toda la casa y al llegar a la alcoba que despedía una fetidez insoportable, fueron testigos de algo espeluznante, la habitación estaba llena de humo rojizo, sobre la cama los cuerpos totalmente descompuestos de un varón y de una mujer, sobre la silla los ropajes de un niño pero ningún cuerpo.
Las personas que estaban en la alcoba estaban muy aterrorizadas vieron encima de la cabecera de la cama, una inscripción hecha con sangre, uno de ellos la leyó tartamudeando de miedo:
“El pecado que más irrita a la justicia divina y hace estremecer el in****no, es el adulterio entre compadres”.
Un sacerdote practico exorcismos en la mencionada casa, los vecinos de las casas contiguas tuvieron que hacer comunión de desagravio por aquel terrible crimen y el Cusco entero bautizó a esa callejuela con el nombre de CALLEJÓN MA***TO.
Despues del terremoto de 1950 y en plena reconstruccion del Cusco, se vió por conveniente retomar el verdadero nombre con el cual se hizo famosa esta calle, y es por eso que hasta el dia de hoy la conocemos como "Calle de Vitoque".
Significado: "Bitoque".- Tapón con que se cierra el agujero de los toneles.