09/07/2024
La Raíz de la Falsa Enseñanza
“Y bienaventurado es el que no toma ofensa en mí.”(Mateo 11:6; RVA)
La enseñanza falsa se genera a partir del corazón ofendido. Cuando escuchas a aquellos que han cambiado, torcido y pe******do el Evangelio, encontrarás una raíz de ofensa en algún lugar de sus corazones.
La ofensa puede ser contra una iglesia, denominación, movimiento, doctrina, una persona o simplemente por celos. La persona ofendida a menudo descuida el ministerio del Espíritu y la gracia y no madura espiritualmente, razón por la cual su queja se convierte en amargura. Creen que todo lo que los haya ofendido debe ser expuesto.
Por lo general, el ofendido hace proselitismo; busca que lo sigan aquellos que tienen la misma mentalidad para lograr su objetivo. Pablo lo reconoció en su discurso de despedida a los ancianos de Éfeso: "Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” (Hechos 20:30). La ofensa ansía la aceptación y no le importa que su "ministerio" dé como fruto la división.
Los frutos de un ministerio nacido de ofensa pueden variar, pero hay signos reveladores. La condescendencia hacia los "indoctos" es normal. Magnificar las virtudes de sus exhaustivos estudios para defender sus doctrinas, es típico. Hablar casi exclusivamente de su nueva revelación es común. Las enseñanzas que son fundamentales y fundacionales para una vida cristiana exitosa, son ignoradas y el énfasis se centra casi por completo en el área de la ofensa.
Las nuevas enseñanzas a menudo atraen a una multitud. Pablo notó esto en Atenas. “….(Ellos) en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo." (Hechos 17:21). La simplicidad y el poder del Evangelio se vuelven aburrido cuando un corazón se ofende. El deseo siempre estará dirigido hacia 'algo nuevo' para entretener a los desprevenidos.
Es muy importante que protejamos nuestros corazones de la ofensa. Continuamente debemos preguntarnos si somos buscadores de la Verdad, o simplemente tratamos de defender nuestras emociones, heridas y malentendidos.
“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.” (Santiago 3:14-16)