19/11/2017
¡DALE DALE QUE YA LLEGAS!
El pasado 5 de noviembre del 2017, como casi todos los días, salí a correr por el malecón de Miraflores durante la mañana. Me sentía muy emocionada, debido a que iba a tener la visita más bonita de la semana, ya que una gran amiga de la niñez me venía a visitar. Ella se llama Machis, es de la ciudad de Piura. Ella vino a mi casa, nos abrazamos efusiva mente, debido a que no nos veíamos desde hace cinco meses, cuando normalmente en Piura nos veíamos cada fin de semana.
Después de un momento comenzamos a conversar sobre el motivo de su llegada a Lima. Una era para visitarme y otra para participar en una competencia de maratón. Yo muy sorprendida la felicité ya que ella recién se está iniciando en el atletismo. Mi mamá al escuchar ese comentario, me animó a que participara, por que ella sabe que practico mucho deporte. Yo estaba muy dudosa de participar, no me sentía completamente con e rendimiento físico para poder competir. Siendo así, frente a tanta insistencia de parte de mí mamá, al final decidí competir. El sábado por la mañana yo me hacia la “loca” para que mi mamá no me inscriba en esa competencia, porque cada vez que voy a competir me pongo muy nerviosa, pero lo pensé bien, así que me dije que debía romper ese temor y participar. Horas después, mi mamá llamó a mi tío para que me inscribiera, nosotras estábamos muy alejadas del lugar de inscripción porque quedaba en el Centro Comercial La Primavera, el cual estaba cerca de la casa de mi tío Alfredo.
Al momento de inscribirme, mi tío llamó a mi mamá para decirle en cuál kilometraje quería correr. La primera eran 10 kilómetros, la segunda 21 km. Lo pensé bien, entonces preferí hacer un kilometraje mayor, así que decidí correr los 21 km. Horas después, no dejaba de pensar en que correría una gran cantidad de kilómetros. Por un momento, sentí que no debía excederme y, simplemente, correr menos. Después de un rato, llamé a mi amiga para contarle que me inscribí en la “compe” y que iba a correr 21km. Ella muy sorprendida me dijo provecho con los km va a ser algo duro, pero sí lo lograrás. Ella se había inscrito a la de 10 km, eso me hizo sentir más dudosa. En la tarde, durante mi clase de historia, no lograba concentrarme, me sentía totalmente nerviosa, no dejaba de pensar en esa competencia, tanto así que un amigo de mi clase se dio cuenta de mi nerviosismo ya que no dejaba de mover mis piernas.
El domingo por la mañana desperté muy temprano para alistarme e ir a la competencia, iniciaba a las 9 am. Eran casi ya las 9 y mi mamá no se terminaba de alistar. Unos minutos después llegó el taxi, rápidamente, subimos al carro y le pedí que vaya lo más rápido. Al llegar al punto de encuentro, los participantes del km 21 ya habían salido, me comencé a desesperar, porque yo estaba dentro de ese grupo. Me cambie de ropa y me “embalé”. Lamentablemente, me habían sacado mucha ventaja, pero, aun así, no me rendí y empecé a correr más rápido para alcanzar al grupo. Unos segundo después, logré alcanzar a un grupo, me sentía un poco más tranquila pero, a la vez, cansada, aún así seguía y no pensaba rendirme. Después de una hora, llegué al punto final. Me sentí muy emocionada de haber logrado correr 21km a pesar de las desventajas que tuve no me rendí y llegué a donde quería llegar.
(Belén Carrillo)