29/01/2026
Buen día a todos.
Dicen los bikers viejos, esos que ya no corren pero saben, que en las carreteras solitarias no solo rueda el viento, también vigilan los duendes de la carretera.
No viven en el bosque ni en cuevas. Viven entre el asfalto caliente, las curvas cerradas y las líneas blancas que brillan de madrugada. Aparecen cuando el sol ya se escondió y solo queda el rugido del motor y el latido del corazón.
Los duendes no se dejan ver fácil. Algunos los confunden con reflejos, otros con sombras que cruzan rápido.Pero el biker que ha rodado suficiente sabe la verdad.
Si vas distraído, si corres con soberbia, si manejas sin respeto…
ellos mueven una piedra, levantan polvo, apagan una luz lejana.
No para matarte… para recordarte que no eres invencible.
Pero si ruedas con respeto, con tu mente clara y el corazón firme,los duendes se vuelven guardianes. Te acomodan el camino, te avisan con un aire frío, te obligan a frenar justo antes del peligro.
Muchos bikers cuentan que cuando la fatiga los vencía cuando el sueño pesaba y el hambre mordía una ráfaga extraña los despertó, un ruido sin explicación los obligó a parar.
Y gracias a eso llegaron con bien a casa.
Por eso, cuando salgas a rodar de noche, saluda a la carretera,
respeta la curva, agradece al motor. Porque puede que no lo veas, pero en algún punto del camino un duende biker va rodando contigo, cuidando que tu historia no termine antes.