Alberto Murguia / Tel. 931636711
Lunes – Miércoles – Viernes de 6 a 9:00 p.m. a) El Arte del Mínimo Esfuerzo y de la Máxima Eficacia. A diferencia de lo que muchos creen, el Judo no es un deporte rudo, más bien los hombres rudos lo tornan rudo; porque ellos emplean la fuerza como único medio para derribar a sus contrincantes, en razon de carecer de finas habilidades. El Judo por el contrario, es e
l arte de la suavidad, la ciencia del desequilibrio, la técnica de utilizar la fuerza contraria para convertirla en el arma del desequilibrio y el consecuente derribamiento del contrario. La fuerza no debe sustituir a la habilidad, más bien siendo importante la fuerza, ésta debe tener un porcentaje menor de participación en la aplicación de la técnica, al aplicar una fuerza inteligente y controlada. La mecánica y el arte del Judo se basan en aplicar el menor esfuerzo posible para alcanzar la máxima performance, y eso sólo se logra empleando el adecuado método, con la habilidad y el talento indispensable. La práctica del Judo debe traer gozo y satisfacción, la interacción con los compañeros, el estudio y la investigación de formas, la colaboración y el desarrollo mutuo. La relación de los alumnos con los profesores, el seguimiento de la etiqueta y de las tradiciones, dan un marco de satisfacción a los practicantes de este bello Budo. El Judo debiera constituirse en la práctica de un arte eficaz con satisfacciones mutuas. Si alguien esta sintiendo en el Dojo cierta incomodidad o algún temor, posiblemente algo no está andando bien y ello debiera revisarse y ser solucionado. Porque al Dojo se va a recrearse, a liberar las tensiones, pero con beneplácito de que se esta aprovechando en el progreso personal y en el de los demás. El Judo no fue creado para crear y acumular tensiones, sino más bien para liberarse de ellas y encontrar equilibrio y armonía integral en la relación cuerpo, mente y espíritu.